Irán amenaza con bloquear todo el comercio del Golfo Pérsico si EE.UU. mantiene el cerco naval
El alto mando iraní advirtió que responderá cortando exportaciones e importaciones en el Golfo, el mar de Omán y el mar Rojo. Trump dice que la guerra “está a punto de terminarse”, pero envía 4.200 soldados adicionales y la segunda ronda de negociaciones sigue sin confirmarse.
La tensión en torno al estrecho de Ormuz escaló nuevamente este miércoles. El general Ali Abdollahi Aliabadi, jefe del comando central de las fuerzas armadas iraníes, advirtió que si Estados Unidos mantiene su bloqueo naval contra los buques comerciales y petroleros iraníes, Teherán no permitirá “ninguna exportación o importación en el golfo Pérsico, en el mar de Omán o en el mar Rojo”, según informó Página 12. La amenaza fue presentada como una respuesta a lo que Irán calificó de “acción ilegal” por parte de Washington y como el “preludio” de una violación del alto al fuego vigente desde el 8 de abril.
El Mando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (Centcom) aseguró que el bloqueo se aplica “plenamente” y que ha “detenido por completo el comercio económico que entra y sale de Irán por mar”. Sin embargo, datos de seguimiento marítimo ponen en duda esa afirmación: al menos siete barcos que zarparon de puertos iraníes habrían cruzado el estrecho pese al cerco. Analistas señalan que el objetivo de Trump con el bloqueo es doble: asfixiar los ingresos iraníes y presionar a China —el mayor comprador de petróleo de Irán— para que empuje a Teherán a reabrir el paso.
En ese escenario, Trump aseguró este miércoles en Fox News que la guerra “está muy cerca de terminar”, pero en paralelo el Washington Post informó que Estados Unidos envía otros 4.200 soldados al Medio Oriente, pertenecientes al Grupo Anfibio Boxer y su fuerza operativa de la Infantería de Marina, que llegarían a la zona a fines de mes. Eso elevaría el total de efectivos estadounidenses en operaciones contra Irán a aproximadamente 54.000, en un momento delicado: la tregua vence el 22 de abril y la llegada de los refuerzos podría coincidir exactamente con ese plazo.
La segunda ronda de negociaciones sigue sin confirmarse. La vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo que Washington espera que las conversaciones se retomen en Pakistán, donde Irán recibió a una delegación encabezada por el jefe del ejército pakistaní, Asim Munir. El principal escollo continúa siendo el programa nuclear iraní: Teherán reiteró que su derecho a enriquecer uranio es “indiscutible”, aunque el nivel de ese proceso es “negociable”. Rubén Paredes Rodríguez, doctor en relaciones internacionales de la Universidad Nacional de Rosario, señaló que existe margen para un acuerdo intermedio, citando la propuesta rusa de que el uranio enriquecido al 60% sea trasladado a territorio ruso, en línea con el espíritu del acuerdo de 2015.
En el frente libanés, el jefe del Estado Mayor israelí ordenó convertir una zona de 30 kilómetros desde la frontera sur del Líbano hasta el río Litani en una “zona de exterminio” de Hezbollah. En paralelo, los embajadores de Israel y Líbano se reunieron en Washington en las primeras conversaciones directas de alto nivel desde 1993, aunque Netanyahu condicionó cualquier acuerdo al “desmantelamiento” del grupo chií. Paredes Rodríguez advirtió que el principal obstáculo es que el poder de fuego de Hezbollah supera al de las propias Fuerzas Armadas libanesas, aunque también señaló que un eventual acuerdo entre Irán y Estados Unidos podría significar “el golpe de gracia” para debilitar definitivamente al grupo en el escenario regional.

