El presidente kazajo dijo que los disturbios fueron un “intento de golpe” islamista

Kasim-Yomart Tokayev dijo también que las tropas rusas y aliadas que apoyaron a su Gobierno durante la crisis se irán “pronto”.

 

El presidente de Kazajistán, Kasim-Yomart Tokayev, dijo este lunes que los disturbios mortales de la semana pasada en el país fueron un “intento de golpe” perpetrado por islamistas extranjeros aprovechando unas protestas por el precio del gas, y prometió que las tropas rusas y aliadas que apoyaron a su Gobierno durante la crisis se irán “pronto”.

El Gobierno dijo también que casi 8.000 personas fueron detenidas en los disturbios, mientras que Tokayev reiteró que hubo 16 muertos y más de 1.600 heridos entre las fuerzas de seguridad pero señaló el número de civiles fallecidos estaba “siendo verificado”, un día después de que el Ministerio de Salud lo cifrara en 164.

El domingo, el Gobierno de Tokayev consideró estabilizada la situación en todas las regiones del país, incluyendo las instalaciones gubernamentales y militares, que se encuentran plenamente bajo control de los servicios de seguridad.

En una videoconferencia, el presidente kazajo hizo este lunes un balance de los acontecimientos frente a su homólogo ruso Vladimir Putin y sus demás aliados, que desplegaron a 2.030 soldados en la antigua república soviética en virtud de un pacto de defensa mutua.

“El objetivo principal (de las protestas) apareció con claridad: socavar el orden constitucional, destruir las instituciones de Gobierno y tomar el poder. Se trataba de un intento de golpe de Estado”, dijo Tokayev.

En la videoconferencia con Tokayev, el presidente Putin dijo que los soldados rusos se quedarán en Kazajistán “por un período limitado”.

También hoy, el canciller ruso, Serguei Lavrov, y su homólogo chino, Wang Yi, hablaron por teléfono sobre la situación en Kazajistán y expresaron su “firme apoyo” al Gobierno de Tokayev, indicó la Cancillería de Rusia.

Más tarde, el presidente dijo que los combatientes extranjeros procedían de Asia Central, incluido Afganistán, y Medio Oriente.

“Se trató de un ataque terrorista, un acto organizado y bien preparado contra Kazajistán con la participación de combatientes extranjeros, procedentes de países de Asia central, incluido Afganistán”, dijo Tokayev al presidente del Consejo Europeo, Charles Michel.

“También participaron combatientes de Oriente Medio”, agregó el mandatario en su charla con el dirigente de la Unión Europea (UE), que llamó para expresarle sus condolencias por los muertos en la revuelta, informó la Presidencia de Kazajistán en un comunicado.

Un día después de que el Ministerio de Salud dijera que la revuelta dejó 164 muertos, Tokayev dijo que ese número de víctimas civiles estaba “siendo verificado” y habló de 16 muertos y más de 1.600 heridos entre las fuerzas de seguridad, tal como ya había informado el Ministerio del Interior. Sin embargo el número total de muertos se cuenta por decenas, según las autoridades locales.

En la videoconferencia, el presidente Tokayev aseguró que las fuerzas kazajas “nunca han utilizado ni utilizarán la fuerza militar contra manifestantes pacíficos”.

Este lunes, mientras la vida volvía poco a poco a la normalidad en Almaty, la mayor ciudad y capital económica del país, las autoridades restablecieron parcialmente la conexión a Internet, pero las fachadas quemadas de los edificios públicos y los vehículos calcinados seguían dando testimonio de la violencia de los enfrentamientos. 

Tanto Tokayev como Putin prometieron la retirada de estas fuerzas una vez cumplida su misión, informó la agencia de noticias AFP.

Tras una semana de protestas severamente reprimidas, en las que el mandatario ordenó tirar a matar, el Gobierno reportó hoy 7.939 arrestos

“Al 10 de enero, 7.939 individuos fueron detenidos” por las fuerzas de seguridad en todo el país, indicó el Ministerio del Interior, en un comunicado publicado en el sitio web del Gobierno, que añade que las fuerzas del orden recuperaron cinco vehículos robados. Un total de 207 personas, añade la nota, fueron detenidas en dos mercados de Almaty, la mayor ciudad del país y foco de las protestas.

El detonante de la crisis fue la subida al doble de precio del gas licuado, que provocó manifestaciones pacíficas en varias ciudades del país desde el pasado 2 de enero, que luego degeneraron en violentos disturbios.

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