Crece la preocupación en Europa por el salto en las expectativas de inflación antes de la reunión del BCE
Una encuesta del Banco Central Europeo reveló un fuerte aumento en las expectativas de inflación de los consumidores de la eurozona, en un contexto marcado por el impacto energético de la guerra en Ucrania y el deterioro de las perspectivas económicas.

Los consumidores de la eurozona elevaron de manera significativa sus expectativas de inflación durante marzo, según mostró una encuesta difundida por el Banco Central Europeo (BCE), un dato que incrementa la presión sobre la autoridad monetaria de cara a su próxima reunión de política monetaria.
El relevamiento indicó que las expectativas de inflación para los próximos doce meses treparon al 4%, frente al 2,5% registrado en febrero. El aumento refleja el impacto persistente del encarecimiento energético derivado de la guerra en Ucrania y de las tensiones sobre el abastecimiento de energía en Europa.
Las proyecciones inflacionarias también crecieron en el mediano plazo. Para dentro de tres años, los consumidores estiman una inflación del 3%, por encima del 2,5% previsto anteriormente. Ambos valores se mantienen claramente por encima del objetivo del 2% fijado por el BCE.
El único dato que mostró una moderación relativa fue el correspondiente a las expectativas inflacionarias de largo plazo. Para los próximos cinco años, las previsiones avanzaron levemente del 2,3% al 2,4%.
El BCE sigue con especial atención la posibilidad de que el shock inicial provocado por el aumento de los precios energéticos termine trasladándose a salarios, consumo y decisiones empresariales de precios, fenómeno conocido como “efectos de segunda ronda”.
Ese escenario preocupa particularmente a las autoridades monetarias porque podría volver más persistente la inflación y obligar a mantener tasas de interés elevadas durante más tiempo.
En este contexto, los mercados esperan que el Banco Central Europeo mantenga sin cambios las tasas de interés en su próxima reunión. Sin embargo, analistas prevén que la institución mantendrá un discurso duro frente a la inflación y dejará abierta la posibilidad de futuros ajustes monetarios.
La encuesta también reflejó un creciente pesimismo sobre la economía europea. Los consumidores estiman ahora que la economía de la eurozona podría contraerse 2,1% durante los próximos doce meses, frente a la caída de 0,9% que proyectaban anteriormente.
El deterioro de las expectativas económicas aparece asociado al impacto del aumento de los costos energéticos, la pérdida de poder adquisitivo y la incertidumbre derivada del escenario geopolítico internacional.
En paralelo, aunque las expectativas sobre ingresos permanecieron relativamente estables, los hogares prevén mayores gastos durante los próximos meses, lo que refleja la percepción de que el costo de vida continuará aumentando.
Para los mercados financieros, la evolución de estas expectativas constituye una señal clave. Los bancos centrales observan atentamente si hogares y empresas comienzan a asumir que la inflación permanecerá elevada durante períodos prolongados, ya que eso puede impulsar nuevas subas de precios y dificultar el control inflacionario.
En ese escenario, el BCE enfrenta el desafío de contener las presiones inflacionarias sin profundizar el enfriamiento económico que comienza a evidenciarse en distintos países de Europa.
