China rechaza las nuevas sanciones de la Unión Europea contra empresas vinculadas a Rusia
Pekín cuestionó el nuevo paquete de medidas impulsado por Bruselas y advirtió que protegerá los intereses de sus compañías. Las sanciones apuntan a entidades de distintos países acusadas de colaborar con el complejo militar-industrial ruso.

El gobierno de China expresó su rechazo a las nuevas sanciones anunciadas por la Unión Europea contra empresas de terceros países que, según Bruselas, mantienen vínculos con el esfuerzo bélico de Rusia en la guerra de Ucrania. La medida profundiza las diferencias entre ambas potencias en un contexto de crecientes tensiones comerciales y diplomáticas.
La reacción de Pekín llegó luego de que la Comisión Europea presentara su vigesimoprimer paquete de sanciones contra Rusia, una nueva batería de restricciones orientadas a limitar las fuentes de financiamiento y abastecimiento de Moscú en medio del conflicto que ya supera los cuatro años.
Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores chino, el portavoz Lin Jian sostuvo que su país se opone firmemente a las sanciones unilaterales que no cuenten con el respaldo del derecho internacional ni con la autorización del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. El funcionario calificó las medidas como ilegales y aseguró que China defenderá los derechos e intereses legítimos de sus empresas.
El nuevo paquete de sanciones incluye restricciones comerciales y controles de exportación dirigidos a alrededor de cincuenta compañías radicadas en distintos países. Entre ellas aparecen firmas con sede en China, además de entidades de Turquía, India, Kazajistán, Kirguistán y Emiratos Árabes Unidos.
Según explicó la alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, las empresas alcanzadas por las sanciones habrían contribuido directa o indirectamente al abastecimiento del complejo militar-industrial ruso. La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia orientada a dificultar el acceso de Moscú a bienes, tecnologías y servicios considerados estratégicos para el desarrollo de sus capacidades militares.
Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, señaló que las nuevas medidas también apuntan a reforzar las restricciones sobre la denominada “flota fantasma” utilizada por Rusia para comercializar petróleo y otros productos energéticos evitando los mecanismos de control y sanción internacionales.
La respuesta china refleja el creciente deterioro de las relaciones entre Pekín y Bruselas. En los últimos años, ambas partes protagonizaron disputas vinculadas al comercio, las inversiones estratégicas, los subsidios industriales y la posición de China frente a la guerra en Ucrania.
Mientras la Unión Europea sostiene que ciertas empresas chinas colaboran con la economía de guerra rusa, Pekín insiste en que mantiene una posición independiente respecto del conflicto y rechaza cualquier acusación que sugiera una participación directa en el apoyo militar a Moscú.
La controversia se produce además en un momento de fuerte competencia económica global, donde Europa busca reducir dependencias estratégicas en sectores clave como la tecnología, la energía y las cadenas de suministro industriales. En ese escenario, las sanciones podrían convertirse en un nuevo foco de fricción entre dos de los principales actores económicos del mundo.
Las autoridades chinas adelantaron que seguirán de cerca la evolución de las medidas europeas y no descartaron adoptar acciones en defensa de sus empresas si consideran que sus intereses resultan afectados.
