Caracas endurece su postura frente a Washington y advierte que no entregará su petróleo sin pago
Tras el bloqueo anunciado por Donald Trump y la incautación de un buque petrolero, el gobierno venezolano rechazó cualquier intento de apropiación de sus recursos y denunció una escalada militar estadounidense.
La tensión entre Venezuela y Estados Unidos volvió a escalar luego de que el presidente Donald Trump anunciara un bloqueo total a los buques petroleros vinculados a Caracas. En respuesta, la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez afirmó que el país no permitirá que se apropien de sus recursos energéticos y sostuvo que cualquier nación interesada en el petróleo venezolano deberá pagarlo en condiciones legítimas.
Las declaraciones se produjeron después de que Washington incautara un buque que transportaba crudo venezolano y reforzara su presencia militar en la región. Según denunció el gobierno de Nicolás Maduro, aviones de combate de la Fuerza Aérea estadounidense sobrevolaron el espacio aéreo venezolano como parte de una estrategia de presión que, desde Caracas, califican como una amenaza directa a la soberanía nacional.
Trump afirmó que Venezuela se encuentra “rodeada por la mayor armada jamás reunida en la historia de Sudamérica” y aseguró que ese despliegue se mantendrá hasta que el país “devuelva” activos que Estados Unidos considera propios. Estas declaraciones se inscriben en una narrativa que combina acusaciones de narcotráfico, terrorismo y apropiación indebida de recursos naturales.
Durante un acto con trabajadores del sector energético, Rodríguez fue categórica al remarcar que Venezuela no cederá “ni una molécula” de petróleo o gas sin una transacción justa. En ese marco, respaldó la decisión del Ejecutivo de suspender acuerdos energéticos con Trinidad y Tobago, al considerar que ese país participó indirectamente en la operación que derivó en la incautación del buque.
Desde Caracas también se cuestionó el endurecimiento del régimen de sanciones impuesto por Estados Unidos, que desde 2019 incluye al sector petrolero, principal fuente de ingresos del país. Si bien en 2023 Washington había otorgado una licencia que flexibilizaba parcialmente las restricciones y permitía ciertas operaciones con PDVSA, esa medida fue revocada en 2024 tras las denuncias de irregularidades en el proceso electoral venezolano.
Actualmente, solo la petrolera estadounidense Chevron mantiene una autorización especial para operar en el país. En este contexto, el gobierno de Maduro sostiene que la política de sanciones y presión militar busca forzar un cambio político mediante el asfixiamiento económico, una estrategia que, aseguran, no hará más que profundizar el conflicto con Estados Unidos.

