Boric recibió a Kast en La Moneda y comenzó formalmente la transición presidencial en Chile
El presidente saliente y el mandatario electo mantuvieron su primer encuentro tras el balotaje. Kast habló de unidad nacional y de un futuro “gobierno de emergencia”.
El presidente de Chile, Gabriel Boric, recibió este lunes en el Palacio de La Moneda al mandatario electo José Antonio Kast, en el primer encuentro institucional entre ambos luego de la segunda vuelta presidencial. La reunión dio inicio formal al proceso de transición política que se extenderá hasta el 11 de marzo, fecha prevista para la asunción del nuevo gobierno.
El encuentro se enmarca en la tradición republicana chilena, que promueve un traspaso anticipado y ordenado del poder entre el presidente en ejercicio y su sucesor, con el objetivo de garantizar continuidad administrativa y estabilidad institucional. La cita había sido acordada el domingo, pocas horas después de conocidos los resultados del balotaje, cuando Boric se comunicó telefónicamente con Kast para felicitarlo y expresar su voluntad de encabezar una transición respetuosa.
La reunión tuvo lugar un día después de la contundente victoria del líder del Partido Republicano, que obtuvo el 58,1% de los votos, superando por más de 16 puntos a la candidata oficialista Jeannette Jara.
Una señal institucional
Kast arribó a la sede del Ejecutivo acompañado por su esposa, María Pía Adriasola, y por referentes centrales de su equipo político y técnico. Entre ellos estuvieron dirigentes partidarios y asesores económicos que participaron activamente en la elaboración de su programa de gobierno. Del lado del oficialismo participaron ministros del comité político, entre ellos Interior, Hacienda y la Secretaría General de la Presidencia, además de la vocera de Gobierno.
Tras una primera reunión ampliada entre ambas delegaciones, Boric y Kast mantuvieron un encuentro a solas. Antes de ingresar a La Moneda, el presidente electo destacó el carácter “republicano” de la reunión y subrayó que cada uno deberá ejercer con responsabilidad el rol que le corresponde hasta el traspaso de mando.
Finalizado el encuentro, Boric destacó públicamente la instancia y remarcó la importancia de trabajar por el bienestar del país durante el período de transición. En un mensaje difundido por redes sociales, sostuvo que el diálogo institucional es un elemento clave para fortalecer la democracia chilena, en una línea similar a la cobertura realizada por Página/12 sobre el inicio del proceso.
“Unidad nacional” y prioridades
Por su parte, Kast calificó la reunión como “positiva” y afirmó que permitió comenzar a interiorizarse sobre temas sensibles que requerirán coordinación entre la actual administración y el próximo gobierno. En ese marco, volvió a plantear la necesidad de avanzar hacia un “gobierno de unidad nacional” para abordar problemas que, según señaló, atraviesan a toda la sociedad chilena.
El presidente electo sostuvo que áreas como seguridad, salud, educación y vivienda demandan políticas de Estado y consensos amplios, y agradeció la disposición del gobierno saliente para colaborar durante la transición. Evitó, sin embargo, referirse a otros compromisos inmediatos de su agenda, como un eventual viaje al exterior.
Un escenario político desafiante
Abogado y exdiputado de 59 años, Kast se convertirá en marzo en el primer presidente chileno abiertamente identificado con el pinochetismo desde el retorno a la democracia, hace 35 años. Durante la campaña, centró su discurso en el combate a la inseguridad, el control migratorio y la recuperación económica, ejes que volvió a mencionar tras el encuentro en La Moneda.
La transición se inicia en un contexto político complejo. El próximo mandatario deberá gobernar con un Congreso sin mayorías claras, lo que abre interrogantes sobre la capacidad de construir acuerdos legislativos y el perfil que adoptará su administración. Kast prometió impulsar un “gobierno de emergencia”, con fuerte énfasis en seguridad y un ambicioso ajuste fiscal, metas que generan expectativas y cautela en distintos sectores políticos y sociales.
En paralelo, organizaciones de derechos humanos comenzaron a expresar públicamente sus demandas frente al nuevo ciclo político, reclamando moderación en el discurso y el mantenimiento de los compromisos internacionales de Chile en materia de derechos fundamentales.

