AMLO rechazó las recomendaciones del FMI a los gobiernos para aumentar los estímulos fiscales.
“Ya no son ellos los que dictan la agenda del gobierno de México”, declaró el presidente de dicho país.

“Nosotros somos muy respetuosos de los organismos financieros internacionales, como el Fondo Monetario Internacional, pero ya no son ellos los que dictan la agenda del gobierno de México… Todo era aplicar las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional, increíble, todas esas llamadas reformas estructurales se aplicaron en México y las aplicaron en distintos países y llevaron a la ruina a los países”, aseguró.
En este contexto señaló que “lo más increíble” es que todavía haya gobiernos que les hagan caso y reprochó el hecho de que el FMI no cambia su actitud pese a los conflictos sociales que han tenido lugar en tales países como Argentina y Colombia.
En este sentido rechazó aplicar dicha política económica porque no piensa endeudar al país para “rescatar a los potentados” que acumulan más riqueza, mientras el pueblo se empobrece.
Aseguró que su gobierno no se ha endeudado más allá de lo que el Congreso se lo permite. Así, según el presidente, el primer año, incluso se bajó el porcentaje de la deuda al 44% del PIB y aunque con la crisis el porcentaje se fue al 52%, ahora está en 49% y ahí buscarán mantenerlo.
También recordó que durante los gobierno de Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón la deuda aumentó, situación en la que él no planea caer.
López Obrador también comentó que el Fondo Monetario Internacional (FMI) entregará a México una línea de crédito a tasas bajas por 12.000 millones de dólares, recursos que podrían ser destinados al pago anticipado de la deuda.
“Para que no nos aumente la deuda porque es hipotecar el futuro de las nuevas generaciones”, explicó.
En agosto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció que la organización aprobó una histórica asignación de 650.000 millones de dólares en derechos especiales de giro (DEG) que actuarán como una “inyección” para la economía mundial. Para gastar sus DEG, los países tendrían que canjearlos primero por monedas fuertes de base, lo que les obligaría a encontrar un país socio dispuesto a cambiarlos.
