La inflación en Reino Unido se mantiene en el 3% anual y refuerza la cautela del Banco de Inglaterra

El índice de precios continúa por encima del objetivo oficial y muestra una dinámica más persistente que en la eurozona, en un contexto de presión en servicios y educación.

 

La inflación en el Reino Unido volvió a evidenciar señales de persistencia durante febrero al ubicarse en el 3% interanual, sin cambios respecto a enero y por encima del objetivo del 2% fijado por el Banco de Inglaterra. El dato confirma una tendencia que se sostiene desde hace casi un año y que mantiene en tensión a la política monetaria, en un escenario donde la desaceleración de precios resulta más lenta que en otras economías europeas.

En términos comparativos, el comportamiento de los precios en el Reino Unido se mantiene por encima del registrado en la eurozona, donde la inflación se ubicó en 1,9%, y también supera el promedio de la Unión Europea, que fue del 2,1%. Esta diferencia refuerza la idea de que las presiones inflacionarias en la economía británica tienen un carácter más estructural y menos transitorio que en el resto del bloque.

El análisis por componentes muestra un panorama heterogéneo. Algunos rubros comenzaron a moderar su ritmo de aumento, como alimentos y bebidas no alcohólicas, que crecieron 3,3% interanual frente al 3,6% de enero, y el transporte, que registró una suba del 2,4%, también en desaceleración. Sin embargo, otros sectores continúan ejerciendo presión sobre el índice general. La educación se destacó con un incremento del 5,1%, mientras que los servicios —clave para evaluar la inercia inflacionaria— avanzaron un 4,3%, apenas por debajo del mes previo.

La inflación núcleo, que excluye componentes volátiles como energía y alimentos frescos, se ubicó en el 3,2%, lo que refuerza la preocupación por la persistencia de los aumentos en segmentos más rígidos de la economía. Este indicador suele ser observado con especial atención por las autoridades monetarias, ya que refleja con mayor precisión la tendencia de fondo de los precios.

En este contexto, el Banco de Inglaterra decidió mantener sin cambios la tasa de interés de referencia en el 3,75% durante marzo, en línea con una estrategia que busca equilibrar la necesidad de contener la inflación sin profundizar el enfriamiento de la actividad económica. La persistencia de los precios limita el margen para avanzar en una flexibilización monetaria en el corto plazo, especialmente en un escenario internacional marcado por la volatilidad energética.

Además, los datos corresponden a un período previo a la reciente escalada de tensiones en Medio Oriente, lo que introduce un factor adicional de incertidumbre. El encarecimiento de la energía a nivel global podría trasladarse a los precios internos y dificultar aún más el proceso de desinflación, obligando a las autoridades a sostener una postura prudente en materia de tasas. En ese marco, la evolución de la inflación en los próximos meses será determinante para definir el rumbo de la política monetaria británica.

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