La inflación bajó al 1,9% en junio por la moderación de los alimentos
El índice de precios al consumidor volvió a ubicarse por debajo del 2% mensual después de diez meses. En el primer semestre acumuló un incremento del 16,8%, mientras que la variación interanual alcanzó el 33,5%.

La inflación nacional se desaceleró al 1,9% en junio, impulsada principalmente por el menor ritmo de aumento de los alimentos y las bebidas no alcohólicas, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos. El indicador volvió a perforar el 2% mensual después de diez meses consecutivos por encima de ese nivel.
Con el resultado de junio, el índice de precios al consumidor acumuló un incremento del 16,8% durante el primer semestre de 2026. En la comparación con el mismo mes del año anterior, la inflación llegó al 33,5%, lo que refleja una continuidad del proceso de desaceleración, aunque todavía persisten diferencias importantes entre los distintos componentes del índice.
El rubro alimentos y bebidas no alcohólicas registró una suba del 1,3%, la menor variación mensual desde junio de 2025. La estabilidad en los precios de la carne contribuyó a moderar el indicador, mientras que el aumento de las verduras fue compensado parcialmente por una reducción en el valor de las frutas. Transporte también mostró una desaceleración y avanzó un 1,6%.
La inflación núcleo, que excluye los precios regulados y los productos estacionales, disminuyó del 1,9% al 1,6%. Dentro de este componente se observaron incrementos en productos como el pan y los medicamentos, además de subas relacionadas con los alquileres y otros gastos asociados a la vivienda.
Los productos estacionales presentaron un aumento del 3,4%, principalmente por el encarecimiento de las verduras y de los servicios turísticos ante el comienzo de las vacaciones de invierno. Por su parte, los precios regulados avanzaron un 2,3% como consecuencia de los ajustes en las tarifas eléctricas y en el transporte público, especialmente en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
De acuerdo con el análisis publicado por Ámbito, las divisiones que más aumentaron durante junio fueron Recreación y cultura, con una suba del 4,2%, y Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que registró un incremento del 3,3%. En el primer caso, el avance estuvo relacionado con los paquetes turísticos de la temporada invernal, mientras que en el segundo incidieron los alquileres, las tarifas y los mayores costos de las expensas.
El comportamiento de los precios también presentó diferencias según cada región. En el Gran Buenos Aires, el Noreste y la Patagonia, el rubro con mayor incidencia fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles. En las regiones Pampeana, Noroeste y Cuyo, en cambio, los alimentos y las bebidas no alcohólicas tuvieron una mayor influencia sobre el resultado general.
La indumentaria aumentó un 0,4%, apenas por encima del 0,3% registrado en mayo. El incremento moderado estuvo relacionado con el adelanto de las liquidaciones correspondientes a la temporada de invierno, una estrategia comercial que ayudó a contener parcialmente los precios del sector.
También se profundizó la diferencia entre los bienes, que aumentaron un 1,4%, y los servicios, que subieron un 2,9%. Los especialistas señalan que los servicios continúan creciendo por encima del nivel general debido a la recomposición de tarifas y otros precios relativos, mientras que los bienes muestran una mayor estabilidad vinculada al comportamiento del tipo de cambio y a la debilidad de la demanda.
La desaceleración se produjo pese a que el dólar avanzó un 5,2% durante junio, una variación que casi triplicó el índice general. Sin embargo, ese movimiento cambiario no se trasladó de manera inmediata a los precios, aunque los analistas advierten que parte del impacto podría manifestarse con cierto retraso durante los próximos meses.
Para julio, las proyecciones de las consultoras se ubican alrededor del 2%. La temporada turística y las vacaciones de invierno podrían generar una mayor presión sobre los componentes estacionales, aunque algunos especialistas consideran que la inflación podría mantenerse en el 1,9% o incluso descender levemente.
Las previsiones para el segundo semestre plantean una reducción gradual de la inflación, pero sin una caída abrupta. La evolución de las tarifas y los servicios, el eventual traslado de la suba del dólar y el nivel de las tasas de interés serán algunos de los factores centrales para determinar si el proceso de desaceleración logra sostenerse durante los próximos meses.
