La guerra en Medio Oriente impactaría en la economía argentina: prevén menor crecimiento y más inflación

Un informe de Oxford Economics advierte que el encarecimiento de la energía y el deterioro del contexto global afectarán la recuperación local, con una expansión estimada del 2,4% y una inflación cercana al 30% en 2026.

 

La escalada del conflicto en Medio Oriente comienza a proyectar efectos concretos sobre la economía argentina, en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y encarecimiento de la energía. El aumento del precio del petróleo y las dificultades en el comercio global ya impactan en variables clave como los combustibles, los subsidios y los ingresos reales, lo que complica el proceso de estabilización macroeconómica.

Según un informe difundido por Ámbito, la consultora Oxford Economics redujo sus previsiones de crecimiento para Argentina y estimó que el Producto Bruto Interno se expandirá un 2,4% en 2026. Al mismo tiempo, proyecta una inflación cercana al 30% anual, un nivel superior al previsto por el Fondo Monetario Internacional, lo que refleja un escenario de desinflación más lenta.

Uno de los principales canales de transmisión del conflicto hacia la economía local es el aumento del precio internacional de la energía. Las interrupciones en el comercio marítimo, particularmente en el estrecho de Ormuz, generan presiones alcistas sobre el petróleo, que podría superar los US$100 por barril en el segundo semestre. Este fenómeno impacta directamente en los costos de combustibles y en la estructura de precios internos.

A este factor externo se suma la política doméstica de reducción de subsidios, que mantiene presión sobre las tarifas de servicios públicos. La combinación entre energía más cara y actualización de precios regulados afecta los ingresos reales de los hogares, deteriora el poder adquisitivo y limita la recuperación del consumo privado, uno de los motores clave de la actividad económica.

El informe también advierte que el deterioro del contexto global influye negativamente sobre la economía argentina. En ese sentido, se revisaron a la baja las proyecciones de crecimiento de las principales economías del mundo. Estados Unidos crecería un 1,9%, mientras que China lo haría un 4,4%, afectada por la debilidad persistente de su sector inmobiliario.

Un menor dinamismo de estas potencias suele traducirse en una menor demanda global, mayor volatilidad en los precios de las materias primas y condiciones financieras menos favorables para los mercados emergentes. En este marco, Argentina enfrenta un entorno externo más desafiante para sostener su recuperación económica.

Además, el FMI advirtió que, en un escenario más severo con daños significativos en la infraestructura energética de Medio Oriente, el crecimiento global podría desacelerarse hasta el 2%, acercándose a una situación de recesión mundial.

En el plano interno, el impacto más visible sería una desaceleración en el proceso de baja de la inflación. Si bien el Gobierno mantiene una política monetaria contractiva y equilibrio fiscal como pilares de su programa económico, el shock externo derivado del conflicto puede trasladarse a precios a través de mayores costos en transporte, logística, industria y alimentos.

El escenario también contempla efectos en otros países de la región. En Colombia, eventos climáticos extremos podrían afectar las proyecciones de crecimiento, mientras que en Perú la incertidumbre política vinculada a las elecciones genera volatilidad financiera y presión sobre su moneda.

A nivel global, las nuevas estimaciones indican que el crecimiento del producto mundial fue recortado en 0,4 puntos porcentuales desde marzo, ubicándose en torno al 2,4%. Este ajuste responde a la expectativa de una disrupción prolongada en el comercio marítimo y en el suministro energético.

En cuanto a los precios internacionales, se prevé un aumento en gas natural, fertilizantes y commodities agrícolas, lo que podría llevar la inflación global a un pico del 4,4% en el segundo trimestre. Aunque se trata de una aceleración significativa, se mantendría por debajo de los niveles registrados tras la guerra en Ucrania en 2022.

Aun en un escenario de tregua, los analistas advierten que la normalización del comercio y la producción energética será gradual. Se estima que el tránsito por el estrecho de Ormuz se recuperará progresivamente a lo largo de los próximos meses, mientras los precios del crudo podrían mantenerse elevados en el corto plazo antes de moderarse hacia fin de año.

En este contexto, la economía argentina enfrenta un doble desafío: sostener el proceso de estabilización interna y adaptarse a un entorno internacional más incierto, donde los shocks externos adquieren un rol determinante en la dinámica de crecimiento e inflación.

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