La economía creció 4,4% en 2025 y cerró el año con un fuerte impulso del agro

El EMAE repuntó 1,8% en diciembre, el mayor avance mensual en un año y medio. La producción agrícola explicó gran parte del crecimiento, aunque persiste la heterogeneidad sectorial.

 

La economía argentina registró un crecimiento acumulado de 4,4% en 2025, según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) difundido por el INDEC. El dato anual quedó a la espera de la confirmación oficial con la publicación del Producto Bruto Interno (PBI), prevista para el 20 de marzo.

En diciembre, la actividad repuntó 1,8% respecto de noviembre, marcando el mayor incremento mensual desde julio de 2024. Tanto la serie desestacionalizada como la tendencia-ciclo alcanzaron el nivel más alto desde que comenzó la medición en 2004.

El agro, principal motor del rebote

El impulso decisivo provino del sector agropecuario, particularmente por la cosecha histórica de trigo. En términos interanuales, el rubro Agricultura, ganadería, caza y silvicultura creció 32,2%, con máximos tanto en volumen como en rendimiento promedio.

Analistas privados estimaron que el agro explicó aproximadamente la mitad del avance mensual de diciembre. Además de su impacto directo, la producción primaria generó encadenamientos positivos en manufacturas derivadas, transporte y logística.

Detrás del agro, se destacaron los incrementos en Intermediación financiera (+14,1%) y en el sector energético-minero (+9,1%).

Sin embargo, la recuperación no fue homogénea. En diciembre, la industria se contrajo 3,9% interanual y el comercio cayó 1,3%, dos sectores clave en términos de empleo y consumo.

Economistas señalaron que parte de la debilidad industrial responde a la mayor apertura importadora, mientras que la recuperación sostenida dependerá de la evolución de los salarios reales y del crédito.

Crédito y salarios, variables clave

Si bien el financiamiento a empresas mostró cierta mejora, el crédito a familias continúa rezagado y con señales de aumento en la morosidad. A esto se suma el deterioro reciente del poder adquisitivo, afectado por la aceleración inflacionaria en los últimos meses.

El crecimiento de 2025 también estuvo influido por una base de comparación baja, dado el fuerte ajuste que había marcado los primeros meses de 2024 tras la devaluación y la caída de salarios reales.

Crecimiento sin empleo

Un punto crítico del actual esquema económico es la escasa generación de empleo en los sectores más dinámicos. Entre 2023 y 2025, petróleo y minería incrementaron su producción 16%, pero redujeron 3,3% el empleo formal. La intermediación financiera avanzó 18,7%, aunque perdió 2% de puestos registrados.

El agro, en tanto, expandió su producción 40,9%, pero el empleo solo creció 1,9%. Esta dinámica contrasta con la pérdida de casi 120.000 puestos netos en sectores como la industria y la construcción.

En síntesis, el cierre de 2025 mostró un rebote significativo de la actividad económica, traccionado por el sector agropecuario y algunos rubros específicos, pero con una estructura productiva aún marcada por fuertes disparidades sectoriales y desafíos en materia de empleo y consumo interno.

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