El trabajo formal retrocede y marca su nivel más bajo en más de dos años

Un informe oficial reveló que en noviembre volvió a caer el empleo asalariado y ya se acumulan casi 300.000 puestos menos desde el inicio de la gestión actual. La industria y la construcción encabezan las pérdidas.

El trabajo formal retrocede y marca su nivel más bajo en más de dos años

El empleo asalariado registrado volvió a mostrar señales de deterioro en noviembre y alcanzó su punto más bajo desde mediados de 2022. Con esta nueva caída, ya son siete meses consecutivos de retroceso en el trabajo formal, en un contexto atravesado por el debate legislativo sobre la reforma laboral.

De acuerdo con datos difundidos por la Secretaría de Trabajo, elaborados sobre la base del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), en el anteúltimo mes del año se perdieron 23.400 puestos. La contracción impactó tanto en el sector privado como en el empleo público: 13.100 bajas correspondieron a empresas privadas y 13.000 al Estado. El único segmento que mostró una leve recuperación fue el de casas particulares, con 2.700 incorporaciones que amortiguaron parcialmente el resultado negativo.

En total, el SIPA registró 10.011.000 trabajadores asalariados. Desde el inicio de la actual administración se contabiliza una pérdida acumulada de 294.400 empleos formales: 192.300 en el ámbito privado, 79.600 en el sector público y 22.400 en el régimen de trabajo doméstico.

Según consignó Ámbito a partir del relevamiento oficial, el deterioro del mercado laboral formal se produce en paralelo a un proceso de reorganización económica que afectó especialmente a actividades intensivas en mano de obra.

El análisis sectorial confirma esa tendencia. La construcción y la industria manufacturera concentraron la mayor parte de la destrucción de empleo, con una reducción conjunta de 126.400 puestos. Mientras que la construcción mostró en los últimos meses cierta moderación en la caída, la industria continúa acumulando retrocesos sostenidos. Dentro de este último rubro se destacan bajas significativas en la actividad textil, la metalmecánica y el sector automotor.

También registraron descensos actividades inmobiliarias, transporte y servicios comunitarios. En contraste, el agro, el comercio y la pesca exhibieron leves incrementos en la dotación de personal.

Como contrapartida al retroceso del empleo asalariado, volvió a crecer la cantidad de monotributistas y trabajadores autónomos. En los últimos dos años, estas categorías sumaron 137.400 personas, lo que refleja una expansión de modalidades más flexibles o precarias de inserción laboral. Sin embargo, ese aumento solo compensa parcialmente la caída general del empleo formal.

El escenario laboral, marcado por la disminución de puestos registrados y el avance de esquemas independientes, se instala así como un dato relevante en medio de la discusión parlamentaria sobre los cambios en la legislación del trabajo.

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