El superávit comercial cayó en febrero y marcó su nivel más bajo en nueve meses
La baja de exportaciones y el repunte de importaciones redujeron el saldo positivo. Factores estacionales y productivos explican el retroceso.
El comercio exterior argentino registró en febrero un superávit de u$s788 millones, el valor más bajo en los últimos nueve meses. La caída se explicó principalmente por una retracción en las exportaciones y una recuperación de las importaciones tras varios meses de descenso.
Según datos oficiales, las ventas al exterior alcanzaron los u$s5.962 millones, con una baja tanto en términos interanuales como mensuales. En particular, el retroceso fue significativo frente a enero, reflejando una menor dinámica en sectores clave.
Entre los factores que explican este desempeño se destacan la menor cantidad de días hábiles del mes, la caída en los precios y volúmenes de exportación de combustibles, y el impacto de conflictos gremiales en el sector aceitero, que afectaron la actividad productiva.
Los productos más afectados fueron los vinculados a la energía y a las manufacturas de origen agropecuario, especialmente aceites y derivados de la soja, que mostraron caídas relevantes en sus envíos al exterior.
En este contexto, distintos análisis económicos señalan que la reducción en los volúmenes exportados podría estar vinculada a problemas de competitividad, menor demanda internacional o limitaciones en la capacidad productiva (de acuerdo a un informe difundido por Ámbito).
Por el lado de las importaciones, se registró un incremento mensual que interrumpió la tendencia descendente previa, aunque en la comparación interanual aún se mantienen por debajo de los niveles del año pasado. Este repunte se vincula, en parte, a una recomposición de compras externas tras mínimos recientes.
Especialistas advierten que, si bien el saldo comercial continúa siendo positivo, su composición refleja señales de una economía con menor dinamismo. La combinación de exportaciones en baja y una demanda externa moderada plantea interrogantes sobre la evolución del sector en los próximos meses.
De cara al año, algunas proyecciones mantienen expectativas de superávit, aunque condicionadas por la evolución del contexto internacional, el desempeño de los precios de los commodities y el nivel de actividad económica tanto local como global.

