El presidente de ProTejer advirtió que la reconversión industrial planteada por el Gobierno “no es posible”
Luciano Galfione alertó sobre la crisis del sector textil, el avance de las importaciones y el impacto sobre el empleo industrial argentino.

El presidente de la Fundación ProTejer, Luciano Galfione, cuestionó duramente las políticas de apertura comercial impulsadas por el Gobierno nacional y sostuvo que la reconversión laboral propuesta para los trabajadores industriales “no es viable” en las condiciones actuales de la economía argentina.
El dirigente empresarial advirtió además sobre el fuerte deterioro que atraviesa la industria textil y aseguró que el problema central no es solamente la desindustrialización, sino la pérdida de empleo asociada a ese proceso. “Lo peor de todo no es que se desindustrializa la Argentina, sino que nos quedamos sin trabajo”, afirmó.
Según datos relevados por ProTejer, la actividad textil registró una caída interanual del 27%, mientras que las importaciones del sector crecieron más de 80%. La utilización de la capacidad instalada ronda actualmente el 30%, lo que implica que siete de cada diez máquinas permanecen detenidas.
Galfione sostuvo que ninguna empresa textil opera hoy con niveles de rentabilidad positivos y criticó especialmente la idea de que trabajadores industriales puedan trasladarse fácilmente hacia sectores como hidrocarburos, minería o agroindustria.
Para ilustrar esa situación, mencionó el caso de trabajadoras textiles de González Catán que sostienen talleres familiares y difícilmente puedan reconvertirse hacia actividades mineras en el norte del país.
El empresario remarcó además que los procesos de reconversión industrial en otras economías demandaron décadas de políticas públicas sostenidas. Como ejemplo, señaló que Corea del Sur necesitó 25 años para completar su transformación industrial, mientras que Italia aplicó durante 15 años políticas específicas para consolidar su sector textil y de diseño.
En ese contexto, cuestionó la comparación con economías más pequeñas de la región y planteó que países con poblaciones superiores a 35 millones de habitantes difícilmente puedan desarrollarse sin una base industrial sólida.
Respecto del avance importador, Galfione aseguró que entre el 80% y el 90% de los productos comercializados en los principales shoppings argentinos son importados y afirmó que muchas marcas internacionales dejaron de fabricar localmente.
“Las zapatillas ahora son de Vietnam y valen el doble que en Miami”, sostuvo, en referencia al impacto de los costos internos y la estructura comercial argentina.
El titular de ProTejer también apuntó contra la reducción de aranceles impulsada por el Gobierno y afirmó que la política económica actual favorece principalmente a productos extranjeros. “Le bajamos los impuestos a los chinos”, resumió.
Entre los factores que dificultan la competitividad industrial, mencionó además las altas tasas de financiamiento —que en Argentina oscilan entre 40% y 50% anual frente a niveles cercanos al 3% en otros países—, la inflación persistente, los costos logísticos y la presión impositiva.
Finalmente, Galfione advirtió que el problema no se limita a la producción local sino que atraviesa toda la cadena de comercialización y consumo, en un contexto donde los productos importados continúan encareciéndose pese a la apertura del mercado.
