El Gobierno redefine controles clave sobre importaciones y traslada una función central fuera de la Aduana
La determinación del origen de los productos dejará de estar en manos de la Aduana y pasará a la órbita productiva. El cambio apunta a ordenar el tratamiento arancelario y evitar maniobras de triangulación comercial.
La reciente modificación del Código Aduanero, oficializada esta semana a través del Boletín Oficial, introdujo cambios relevantes en la forma en que se administran las importaciones. Entre ellos, se destaca el traslado de la determinación de origen de las mercaderías desde la Dirección General de Aduanas hacia la Secretaría de Industria y Comercio, un trámite decisivo para definir qué aranceles y controles se aplican a cada producto que ingresa al país.
A partir de esta reforma, el área que coordina Pablo Lavigne será la responsable de establecer el verdadero origen de los bienes importados, una atribución sensible en un escenario de mayor volumen de compras externas y de apertura comercial gradual. La medida busca reforzar los mecanismos que permiten identificar de dónde provienen efectivamente los productos y si corresponde otorgarles beneficios arancelarios.
El cambio normativo se enmarca en el DNU 41/2026, que también habilita a las empresas a solicitar dictámenes anticipados sobre sus operaciones. Con ello, el Gobierno apunta a reducir la incertidumbre y las demoras en frontera, fijando plazos más claros para la resolución de casos complejos vinculados a la clasificación arancelaria.
Según se explicó en ámbitos oficiales, la determinación de origen cumple un rol clave para prevenir prácticas de triangulación comercial, mediante las cuales mercaderías producidas en un país intentan ingresar como si fueran originarias de otro con acuerdos preferenciales. En este punto, el rol de la Secretaría de Industria y Comercio será central para evaluar cadenas productivas que suelen involucrar componentes de múltiples países.
En el caso argentino, el foco está puesto especialmente en el comercio intrazona del Mercosur, donde basta con cumplir determinados porcentajes de integración regional para acceder a beneficios arancelarios. Un ejemplo habitual es la industria automotriz, cuyos vehículos incorporan una porción limitada de partes nacionales pero aun así son considerados de origen regional.
Desde el punto de vista técnico, este control permite no solo asignar correctamente aranceles, sino también administrar cupos de importación, activar medidas antidumping automáticas y aplicar exigencias sanitarias específicas cuando corresponda. En ese marco, el Ejecutivo anticipó que, aun manteniendo una orientación aperturista, reforzará el cumplimiento estricto de las normas vigentes.
La iniciativa fue analizada en detalle en medios económicos especializados, entre ellos Ámbito, que señaló que el esquema no introduce cambios disruptivos para los importadores, pero sí mayor previsibilidad, ya que los trámites de clasificación deberán resolverse en un plazo máximo de 30 días.

