El Gobierno eliminará el 99% de las retenciones industriales y dejará alcanzados solo 143 productos
En junio de 2027, la mayoría de las exportaciones manufactureras dejará de pagar Derechos de Exportación. Fertilizantes, acero y aluminio permanecerán alcanzados, mientras que los sectores automotor y petroquímico tendrán una reducción gradual de las alícuotas.

El Gobierno nacional avanza con una reducción significativa de las retenciones aplicadas a las exportaciones industriales. De acuerdo con las proyecciones oficiales, hacia junio de 2027 apenas 143 productos de la industria manufacturera continuarán pagando Derechos de Exportación, frente a los 17.229 que estaban alcanzados cuando comenzó la gestión de Javier Milei.
El 1° de julio entró en vigencia el Decreto 566/2026, que eliminó las retenciones para cerca de 1.000 exportaciones industriales. Con esta modificación, el número total de productos sujetos al impuesto se redujo a 2.137, cuando en diciembre de 2023 ascendía a 20.778.
La reducción incluye bienes industriales, agroindustriales y productos vinculados con la actividad petrolera y minera. Al incorporar las disminuciones graduales previstas para los próximos meses, en junio de 2027 quedarán alcanzadas 1.949 posiciones arancelarias: 1.695 correspondientes a la agroindustria, 143 a la industria manufacturera y 111 al petróleo y la minería.
La industria aparece como el sector más beneficiado por el nuevo esquema. Cuando asumió el Gobierno, concentraba la mayor cantidad de productos sujetos a retenciones, con 17.229 posiciones. Con las modificaciones ya aplicadas y las que entrarán en vigencia durante el próximo año, el 99% de esos bienes dejará de pagar el tributo.
Según informó Ámbito, los principales productos industriales que continuarán abonando retenciones hacia fines de 2027 serán los fertilizantes, el acero y el aluminio. En cambio, para la industria automotriz y el sector petroquímico se aplicará una disminución progresiva de las alícuotas hasta llegar a cero al comienzo del segundo semestre del próximo año.
Federico Bernini, investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la Universidad de Buenos Aires, consideró positiva la modificación debido al efecto negativo que los Derechos de Exportación pueden tener sobre la competitividad. Sin embargo, advirtió que todavía quedan pendientes algunas medidas para productos industriales con valor agregado.
De acuerdo con sus cálculos, las exportaciones de acero y aluminio que continuarán alcanzadas por las retenciones representaron alrededor de US$2.306 millones durante 2025. Estos bienes son producidos principalmente por compañías como Aluar y el Grupo Techint.
La Unión Industrial Argentina también analizó el impacto del Decreto 566/2026. Según un informe de la entidad, la norma eliminó las retenciones sobre 743 posiciones arancelarias de Manufacturas de Origen Industrial, que representaban exportaciones anuales cercanas a los US$730 millones y estaban concentradas principalmente en el rubro de los metales básicos.
Otras 74 posiciones arancelarias, que actualmente pagan tasas de entre el 3% y el 4,5%, tendrán una reducción escalonada hasta quedar completamente desgravadas en junio de 2027. Las exportaciones asociadas a esos productos superan los US$7.500 millones anuales y corresponden mayoritariamente al complejo automotor y autopartista.
Pese a los avances, la UIA estimó que todavía quedarán Manufacturas de Origen Industrial por aproximadamente US$3.500 millones sujetas a Derechos de Exportación. La cifra no incluye productos mineros que, por cuestiones estadísticas, suelen ser agrupados dentro del mismo rubro.
El extitular ejecutivo de la UIA y actual responsable de la consultora Industria y Desarrollo, Diego Coatz, valoró la decisión del Poder Ejecutivo y sostuvo que la eliminación de las retenciones es una medida favorable para potenciar las exportaciones.
Coatz consideró importante avanzar sobre los productos que todavía siguen alcanzados, especialmente en un contexto internacional marcado por mayores costos productivos y logísticos. Para el especialista, la industria necesita mejorar su competitividad externa y ampliar su participación en los mercados internacionales.
El debate sobre las retenciones presenta características diferentes según el sector productivo. En el caso del petróleo y la minería, Bernini señaló que los Derechos de Exportación funcionan de manera similar a una regalía nacional sobre la explotación de recursos naturales.
El economista recordó que las regalías son cobradas actualmente por las provincias, de acuerdo con lo establecido por la Constitución Nacional, aunque sostuvo que sus niveles son relativamente bajos en comparación con otros países especializados en actividades extractivas.
Para los productos agropecuarios, en cambio, consideró que las retenciones operan como una alternativa a un impuesto sobre la tierra, cuya administración puede resultar compleja, especialmente en períodos de elevada inflación.
En el caso industrial, Bernini sostuvo que estos impuestos son poco habituales a nivel internacional y pueden generar incentivos para priorizar las ventas en el mercado interno en lugar de ampliar las exportaciones.
Gustavo Peregó, director de Desarrollo de Nuevos Negocios en Latinoamérica para Abeceb, también cuestionó la aplicación de retenciones sobre bienes industriales. A su entender, mantener impuestos sobre las exportaciones en una economía que necesita generar divisas reduce los incentivos para integrarse a los mercados internacionales.
Respecto del impacto fiscal que tendrá la disminución de la recaudación por Derechos de Exportación, Peregó consideró que la implementación gradual no supone un riesgo significativo para las cuentas públicas.
El especialista sostuvo que, ante una eventual pérdida de ingresos, el Gobierno debería priorizar nuevos recortes del gasto antes que volver a establecer retenciones. Según su visión, los beneficios derivados de una mayor inserción internacional superan las ventajas fiscales de corto plazo que puede generar este impuesto.
La eliminación de las retenciones industriales cuenta con un consenso amplio entre economistas y representantes empresariales, quienes consideran que la medida puede mejorar la competitividad, aumentar las exportaciones y favorecer el ingreso de divisas.
El principal interrogante es cómo compensará el Estado la reducción de la recaudación en un contexto en el que los ingresos públicos continúan condicionados por la evolución de la actividad económica. Desde el sector industrial, mientras tanto, esperan que el proceso avance hasta eliminar por completo los Derechos de Exportación aplicados a los productos con mayor valor agregado.
