El Gobierno descarta un desplome del consumo y proyecta una desaceleración inflacionaria

Desde el equipo económico sostienen que no hay una crisis generalizada y anticipan una mejora del poder adquisitivo en los próximos meses. Admiten, sin embargo, que marzo estará marcado por subas de precios vinculadas a factores estacionales.

 

El secretario de Finanzas, Federico Furiase, rechazó las advertencias sobre una posible crisis de consumo en la Argentina y aseguró que la economía muestra señales de recuperación que se profundizarán en los próximos meses. Según planteó, la inflación comenzará a desacelerarse a partir de abril, lo que permitiría recomponer ingresos y dinamizar la actividad.

En declaraciones televisivas, el funcionario sostuvo que una parte significativa de la población experimentó mejoras en su situación económica durante la actual gestión, y relativizó las evaluaciones negativas provenientes de algunos sectores comerciales. En ese sentido, consideró que las lecturas sobre una caída del consumo responden a casos puntuales y no reflejan el comportamiento general de la economía.

De acuerdo con su diagnóstico, el crecimiento del producto desde 2023 y la evolución del crédito estarían respaldando un cambio en la estructura del gasto. En particular, señaló un mayor peso de los bienes durables, como vehículos, propiedades, electrodomésticos y viajes, lo que indicaría una reconfiguración en los patrones de consumo. Además, defendió las políticas económicas implementadas al afirmar que contribuyeron a reducir los niveles de pobreza y estabilizar variables macroeconómicas.

En este marco, fuentes oficiales destacaron que la estrategia apunta a consolidar un proceso de desinflación sostenido, aun cuando persisten tensiones en el corto plazo (según consignó Ámbito). El propio Furiase reconoció que marzo presentará incrementos en los precios asociados a factores estacionales, entre ellos el ajuste en combustibles por el contexto internacional, los gastos educativos, las actualizaciones tarifarias y la suba en alimentos como la carne.

Pese a estas presiones, el Gobierno proyecta que a partir del segundo trimestre se evidencie una desaceleración más marcada de la inflación, lo que permitiría que la mejora económica alcance a un espectro más amplio de la población.

Sin embargo, los datos recientes de consumo masivo muestran un escenario más complejo. En febrero se registró una caída tanto en términos interanuales como mensuales en distintos canales de venta, incluyendo supermercados, autoservicios, farmacias, mayoristas y kioscos. Las cifras reflejan un retroceso generalizado, con descensos pronunciados en el consumo mensual y un desempeño heterogéneo entre sectores, donde solo el comercio electrónico exhibió una expansión en la comparación anual, aunque también con retracción en el corto plazo.

Desde el sector privado advierten que la debilidad en las ventas se mantiene desde hace varios meses, lo que abre interrogantes sobre la velocidad y el alcance de la recuperación proyectada por el oficialismo.

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