El déficit turístico argentino cayó 27% durante el primer semestre
La menor cantidad de argentinos que viajaron al exterior y el crecimiento del turismo receptivo redujeron la salida neta de divisas. El encarecimiento del dólar y la pérdida de poder adquisitivo de los salarios fueron factores determinantes.

El déficit generado por el turismo internacional se redujo durante el primer semestre de 2026, tanto en términos monetarios como en cantidad de viajeros. Entre enero y junio disminuyó la diferencia entre los argentinos que salieron del país y los turistas extranjeros que ingresaron, lo que alivió parcialmente la demanda de dólares sobre las reservas del Banco Central.
De acuerdo con el balance cambiario de la autoridad monetaria, el intercambio de servicios registró un resultado negativo de US$4.310 millones durante los primeros seis meses del año. La cifra representó una contracción del 27% respecto del mismo período de 2025 y alrededor del 76% del déficit estuvo relacionado con el turismo.
El gasto neto correspondiente a operadores turísticos y otras transferencias disminuyó un 25%, mientras que los egresos vinculados con pasajes se redujeron un 6%. En junio, pese a la realización del Mundial, el saldo negativo de los servicios pasó de US$863 millones a US$661 millones.
Según informó Ámbito, los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos mostraron que durante el semestre ingresaron mensualmente al país un promedio de 482.986 extranjeros, un 7% más que un año antes. Al mismo tiempo, la cantidad promedio de argentinos que viajaron al exterior cayó un 13%, hasta 1.063.929 personas por mes.
La diferencia entre los ingresos y las salidas dejó un déficit turístico de aproximadamente 4,5 millones de viajeros. Aunque el resultado mejoró en relación con 2025, continuó siendo el segundo saldo negativo más elevado registrado desde 2016.
El aumento del turismo receptivo durante el segundo trimestre estuvo impulsado principalmente por los visitantes provenientes de Brasil, que crecieron un 19,4% interanual. También aumentaron las llegadas desde Chile, con una suba del 29%, y desde el grupo denominado “Resto de América”, que incluye países como Colombia, Perú y México, con un avance del 25,3%.
Los turistas extranjeros gastaron US$608,8 millones en la Argentina durante el segundo trimestre, un 13,8% más que en el mismo período del año anterior. El desembolso diario promedio fue de US$87,3 por persona, aunque los uruguayos encabezaron la clasificación con US$119,3, seguidos por paraguayos y brasileños.
En sentido contrario, los argentinos gastaron US$1.360,7 millones en el exterior, un 2,9% menos en la comparación interanual. El desembolso diario promedio fue de US$105,8 por persona, con los valores más elevados en países de América distintos de los limítrofes y en Estados Unidos y Canadá.
La reducción del turismo emisivo estuvo explicada en buena medida por la disminución de los viajes hacia Brasil, Estados Unidos, Canadá y Europa. El encarecimiento relativo de esos destinos redujo la capacidad de una parte de la población para vacacionar fuera del país.
El tipo de cambio fue una de las variables principales detrás de esta dinámica. Durante el primer semestre, el valor real del dólar fue un 6,2% superior al del mismo período de 2025, lo que abarató la Argentina para los visitantes internacionales y volvió más costosos los viajes al exterior para los residentes.
La evolución de los salarios también condicionó el movimiento turístico. El poder adquisitivo de los trabajadores registrados cayó un 3,4% interanual en mayo y acumuló una pérdida del 8,7% respecto de noviembre de 2023, según los últimos datos disponibles.
Durante las vacaciones de invierno, el turismo interno y receptivo creció un 5,9% frente al año anterior, aunque el gasto diario por visitante disminuyó un 5,6%. La llegada de unos 400.000 extranjeros compensó parcialmente el efecto que tuvo el Mundial sobre los desplazamientos de residentes dentro del país.
La mejora del balance turístico representa un alivio para las cuentas externas, aunque las presiones sobre las reservas continúan. La compra de dólares para ahorro, el giro de dividendos de las empresas, los vencimientos de deuda y la menor entrada estacional de divisas comerciales podrían volver a elevar la demanda de moneda extranjera durante los próximos meses.
