Álvarez Agis advirtió límites para bajar la inflación y alertó por el riesgo de recesión
El economista señaló que la desaceleración de los precios enfrenta restricciones estructurales y que el Gobierno deberá equilibrar la desinflación con la actividad y el empleo.
El economista Emmanuel Álvarez Agis advirtió que el proceso de desaceleración de la inflación en Argentina enfrenta límites estructurales y que el Gobierno deberá encontrar un equilibrio entre la estabilización de los precios y el sostenimiento de la actividad económica y el empleo. El ex viceministro de Economía analizó la evolución reciente de la inflación y señaló que el programa económico actual atraviesa desafíos que podrían frenar la velocidad de la desinflación.
En febrero la inflación se ubicó en 2,9%, el mismo nivel que en enero, lo que reflejó una pausa en la tendencia descendente registrada en meses anteriores. Según explicó Álvarez Agis, parte de esta dinámica se relaciona con cambios en las variables macroeconómicas, particularmente con la pérdida de fuerza del tipo de cambio como principal ancla para contener los precios.
De acuerdo con el economista, las variaciones del dólar suelen trasladarse a la inflación con cierto rezago. En economías con niveles de inflación moderados, el impacto cambiario puede tardar entre seis y doce meses en reflejarse plenamente en los precios. En ese contexto, sostuvo que la interrupción en la baja de la inflación responde en parte a movimientos recientes del tipo de cambio, así como a factores específicos como la actualización de tarifas y el aumento del precio de la carne.
El análisis también incorpora el impacto del escenario internacional. Álvarez Agis señaló que la suba del precio del petróleo asociada a las tensiones geopolíticas en Medio Oriente podría generar nuevas presiones inflacionarias. Según estimó, si el barril de petróleo se mantiene cerca de los 100 dólares, el precio de los combustibles en el país podría aumentar entre 15% y 18%, lo que agregaría más de medio punto adicional al índice de inflación.
No obstante, el economista señaló que ese mismo fenómeno podría generar efectos positivos en términos de ingreso de divisas. El incremento del precio internacional de la energía podría favorecer a la Argentina a través de mayores exportaciones, especialmente vinculadas al desarrollo de Vaca Muerta y a la expansión de la producción petrolera. En ese escenario, el país podría recibir ingresos adicionales cercanos a los 1.000 millones de dólares.
Álvarez Agis también analizó la situación financiera del país y consideró que la economía argentina presenta actualmente una menor vulnerabilidad frente a posibles salidas de capitales. Según explicó, la presencia de inversores extranjeros en el mercado de deuda en pesos es hoy mucho menor que en períodos anteriores. Mientras que antes de la crisis de 2018 el volumen de capital extranjero superaba los 20.000 millones de dólares, actualmente se ubica alrededor de los 3.000 millones.
En relación con la actividad económica, el economista sostuvo que el crecimiento del producto convive con fuertes desequilibrios entre sectores. Algunas actividades vinculadas al agro y a la energía muestran expansiones significativas, mientras que sectores como la industria y la construcción atraviesan caídas importantes.
Para Álvarez Agis, esta configuración genera una dinámica de crecimiento desigual. Los sectores que más crecen son los que generan divisas para la economía, lo que resulta favorable desde el punto de vista externo. Sin embargo, al mismo tiempo se debilitan actividades que tradicionalmente generan una gran cantidad de empleo.
En ese contexto, el economista planteó que el Gobierno enfrenta una disyuntiva compleja: acelerar la baja de la inflación o evitar una caída fuerte de la actividad económica. Según su análisis, insistir en una reducción rápida de la inflación podría implicar un costo elevado en términos de producción y empleo.
También cuestionó el ritmo de apertura comercial impulsado por la actual gestión. Si bien reconoció que Argentina fue históricamente una economía relativamente cerrada, consideró que el proceso actual de liberalización avanza con una velocidad mayor a la habitual, lo que podría generar tensiones adicionales para sectores productivos que compiten con importaciones.
Álvarez Agis explicó que las tasas de interés elevadas, utilizadas para sostener el tipo de cambio y controlar la inflación, generan dificultades para las empresas que deben financiar inversiones o reconvertir su producción en un contexto de mayor competencia externa.
Finalmente, el economista sostuvo que el principal desafío económico del corto plazo será enfrentar el impacto del encarecimiento global de la energía sin provocar una contracción fuerte de la economía. En ese sentido, advirtió que responder a este escenario con políticas monetarias demasiado contractivas podría terminar empujando a la economía hacia una recesión profunda.
Consultado sobre la posibilidad de alcanzar niveles cercanos a inflación cero en el corto plazo, Álvarez Agis expresó dudas. Según afirmó, un escenario de inflación extremadamente baja podría lograrse solo al costo de una fuerte caída de la actividad económica, lo que consideró un resultado poco deseable para el funcionamiento general de la economía.

