Volatilidad extrema y reservas en tensión: el mercado sigue en “modo pánico” a tres semanas de las elecciones
La incertidumbre política y cambiaria domina las operaciones financieras. Analistas advierten que solo un acuerdo firme con Estados Unidos o señales claras del Gobierno podrían aliviar la presión sobre el dólar y las reservas.
A tres semanas de las elecciones legislativas, el mercado financiero argentino atraviesa una etapa de alta volatilidad e incertidumbre, marcada tanto por la inestabilidad política como por las dudas sobre la capacidad del Gobierno para sostener el esquema cambiario después del 26 de octubre.
Según analistas consultados por El Economista, los anuncios que el equipo económico hará desde Estados Unidos serán determinantes para mantener la calma en la recta final hacia los comicios. “El principal foco de incertidumbre es político, y mientras esa inquietud no se despeje el mercado va a seguir inestable”, explicó Adrián Yarde Buller (Facimex Valores). No obstante, señaló que los anuncios oficiales podrían dar algo de aire al programa económico, aunque “las herramientas económicas no pueden despejar una incertidumbre de origen político”.
Desde FMyA, Fernando Marull sostuvo que la presión sobre el dólar persistirá hasta las elecciones y que el Banco Central “usará todo su poder de fuego” para sostener el techo de la banda cambiaria de $1.482. Según sus estimaciones, el Gobierno dispone de USD 13.000 millones del FMI, USD 2.400 millones en futuros, USD 7.000 millones en bonos dólar linked y USD 1.400 millones del Tesoro. “Solo un acuerdo contundente con Estados Unidos o un panorama político más claro podrían aflojar la tensión”, apuntó.
En la misma línea, Andrés Reschini (F2 Soluciones Financieras) afirmó que el mercado “está a la defensiva”, condicionado por los conflictos internos del oficialismo y las señales externas. “Juegan en contra los escándalos como el de Espert y a favor el acercamiento entre Milei y Macri. Toda esta dinámica marcará el pulso de los mercados hasta que, luego de las elecciones, las incógnitas estén despejadas”, analizó.
Por su parte, Fernando Marengo (Black Toro) describió a los inversores “en modo miedo”, atentos a si el Gobierno podrá sostener la banda cambiaria y cumplir con los vencimientos de deuda: “El Banco Central tiene poder de fuego para defender el techo, y el año próximo vencen USD 9.000 millones, apenas 1,5 puntos del PBI”. Sin embargo, advirtió que el pánico responde a “la historia argentina con su deuda y a una política fiscal que parece empecinada en destruir el superávit”.
Para Fernando Baer (Quantum Finanzas), el viaje del equipo económico a Washington “ordena algunas inquietudes” y podría permitir un inicio de semana con precios más estables y mejor desempeño de los activos financieros.
Un régimen de bandas en jaque
Desde abril, el Banco Central sostiene un sistema de bandas con un piso de $1.000 y un techo de $1.400, ajustado 1% mensual, que hoy se encuentra bajo presión. El viernes, el mayorista cerró en $1.482, lo que obligó al Tesoro y al BCRA a intervenir con ventas para contener la suba.
En septiembre, las liquidaciones del agro alcanzaron USD 7.107 millones, un salto del 187% interanual impulsado por la eliminación temporal de retenciones. Sin embargo, el flujo se agotó rápidamente y el Tesoro solo pudo absorber USD 2.200 millones, por debajo de lo previsto. Se espera que las ventas externas caigan hasta la próxima cosecha, lo que volvería a presionar al tipo de cambio.
Analistas del Ieral, como Jorge Vasconcelos, advierten que la brecha cambiaria cercana al 10% podría “distorsionar el tipo de cambio de equilibrio y complicar la acumulación de reservas”. Desde Adcap Grupo Financiero coincidieron en que el tipo de cambio actual “parece sostenible solo si se asegura nuevo financiamiento”, aunque alertaron que un mal resultado electoral o una nueva corrida “podrían provocar otra fase de inestabilidad”.
Para Max Capital, “la política cambiaria se convirtió en una piedra en el zapato para el Gobierno, que se niega a aceptar una moneda más débil”. Su diagnóstico es contundente: “El movimiento racional sería dejar flotar el peso, confiando en que el ancla fiscal limite la depreciación”.
Desde Invecq remarcaron que el mercado ya descuenta un cambio de régimen monetario. “La clave será si el Gobierno usa esta calma transitoria para rediseñar el programa o simplemente para ganar tiempo”, concluyeron.

