Seis escenarios que podrían alterar el mercado global de crédito en 2026, según Moody’s
Un informe de Moody’s identifica seis riesgos potenciales que, sin ser el escenario base, podrían deteriorar las condiciones crediticias globales durante 2026, en un contexto de tensiones geopolíticas, cambios en la política monetaria y vulnerabilidades financieras emergentes.
La calificadora de riesgo publicó un análisis en el que detalla una serie de escenarios hipotéticos con capacidad de impactar de forma significativa en los mercados de crédito. El objetivo del informe no es anticipar un evento puntual, sino mostrar el abanico de riesgos que podrían derivar en resultados crediticios más negativos si se materializan shocks de magnitud sistémica.
Entre los factores señalados, Moody’s destaca en primer lugar la posibilidad de fracturas geopolíticas más profundas. Conflictos o tensiones de mayor escala —como quiebres dentro de alianzas estratégicas, escaladas en Asia o Medio Oriente, o disputas que afecten el comercio y el acceso a insumos críticos— podrían erosionar la confianza, elevar las primas de riesgo y encarecer el financiamiento, con un impacto más severo sobre emisores de menor calificación y alta exposición internacional.
Un segundo escenario es el resurgimiento de temores inflacionarios, asociado a la transición en la conducción de la Reserva Federal. La incertidumbre sobre el rumbo de la política monetaria podría empinar las curvas de rendimiento, aumentar la volatilidad de los activos de larga duración y debilitar la credibilidad antiinflacionaria, con efectos de contagio global dada la centralidad del mercado estadounidense.
El informe también advierte sobre una corrección en los precios de las acciones vinculadas a la inteligencia artificial. Tras años de fuerte inversión y valuaciones elevadas, una desaceleración económica, condiciones financieras más restrictivas o una decepción en las ganancias de productividad podrían provocar ajustes en el sector tecnológico, con impacto sobre el crédito corporativo y las empresas más dependientes de financiamiento continuo.
Relacionado con ello, Moody’s plantea un cuarto escenario en el que las ganancias de productividad derivadas de la IA generen pérdidas significativas de empleo. Una adopción acelerada podría presionar el mercado laboral, afectar el consumo y elevar el gasto social, con consecuencias para las cuentas fiscales y la calidad crediticia de sectores intensivos en mano de obra.
Otro foco de riesgo es el estrés en el mercado de crédito privado. El rápido crecimiento de este segmento, junto con estructuras menos transparentes y mayores interconexiones con bancos y aseguradoras, podría amplificar shocks y generar efectos de contagio si se deteriora la calidad de los activos o se producen ventas forzadas.
Finalmente, la calificadora señala el riesgo de un repunte de los rendimientos de los bonos soberanos, en un contexto de altos déficits, envejecimiento poblacional y fuertes necesidades de refinanciamiento. Un aumento persistente de las tasas de largo plazo podría presionar las posiciones fiscales, endurecer las condiciones financieras y ralentizar la actividad económica, especialmente en economías avanzadas con menor margen fiscal.
Moody’s subraya que ninguno de estos escenarios constituye hoy el caso base, pero advierte que la combinación de varios de estos factores podría alterar de manera relevante el equilibrio del mercado global de crédito en 2026.

