Nvidia corta su racha alcista y pone a prueba un nivel clave en medio del impulso de la inteligencia artificial
Tras doce jornadas consecutivas en alza, la acción se aproxima a los US$200 en un contexto de recuperación de Wall Street, con fundamentos sostenidos por la demanda en inteligencia artificial y señales positivas del sector de semiconductores.
Las acciones de Nvidia volvieron a posicionarse en el centro de la recuperación de Wall Street luego de encadenar doce sesiones consecutivas al alza, un rally que llevó su cotización hasta la zona de los US$200, un nivel que no alcanzaba desde noviembre del año pasado. Sin embargo, el impulso encontró un freno en la última jornada, cuando el papel retrocedió hasta los US$198,27, lo que puso a prueba un umbral técnico considerado clave por los analistas.
El desempeño de la compañía con mayor capitalización bursátil se inscribe en un contexto de rebote de los mercados estadounidenses hacia máximos históricos, impulsado por un cambio en el escenario geopolítico tras la tregua entre Irán y Estados Unidos. Este giro reactivó el apetito por el riesgo y favoreció una rotación hacia activos de crecimiento, devolviendo protagonismo a las grandes tecnológicas y, en particular, a las firmas vinculadas al desarrollo de inteligencia artificial.
En este marco, el avance de Nvidia coincide con el renovado interés por el denominado “trade de inteligencia artificial”, sostenido por una mejora en las perspectivas del ecosistema de semiconductores y una demanda estructural que continúa reforzando la visibilidad de ingresos del sector. Analistas del mercado destacan que, tras la reciente tregua en Medio Oriente, la compañía vuelve a consolidarse como una de las principales alternativas para inversores que buscan exposición a este segmento tecnológico.
El repunte de la firma se apoya, en gran medida, en la persistente expansión de la demanda vinculada a la inteligencia artificial, con Nvidia ocupando un rol central dentro del ecosistema. La aceleración en la construcción de centros de datos por parte de las grandes compañías tecnológicas impulsa la necesidad de unidades de procesamiento gráfico (GPU) de alto rendimiento, lo que mejora las perspectivas de ingresos de la empresa. A su vez, la evolución desde modelos conversacionales hacia agentes de inteligencia artificial introduce nuevas exigencias de capacidad de cómputo, incrementando la demanda estructural de infraestructura tecnológica.
La solidez de esta tendencia encuentra respaldo en el desempeño de la cadena de suministro. Taiwan Semiconductor Manufacturing Company, principal proveedor de Nvidia, elevó su previsión de ingresos para 2026 y proyectó un crecimiento superior al 30%, luego de registrar un aumento del 58% en sus beneficios. Estos datos son interpretados como un indicador adelantado de la demanda de GPUs, anticipando una expansión sostenida del gasto en centros de datos y la continuidad del ciclo de inversión en inteligencia artificial.
En la misma línea, ASML revisó al alza sus previsiones de ventas tras reportar ingresos netos de 8.800 millones de euros y beneficios de 2.800 millones en el primer trimestre. Su rol como proveedor exclusivo de máquinas de litografía ultravioleta extrema —tecnología clave para la fabricación de chips avanzados— convierte sus resultados en un termómetro relevante para evaluar la salud del sector.
El consenso de mercado refuerza esta visión positiva. Según estimaciones recopiladas por Bloomberg, cerca del 94,9% de los analistas recomienda comprar acciones de Nvidia, con un precio objetivo promedio a doce meses de US$270,57, lo que implicaría un potencial de suba superior al 30%, incluso después de una rentabilidad acumulada del 90,4% en el último año. Este escenario se produce tras un período prolongado de estancamiento en el que el papel se mantuvo prácticamente sin variaciones entre septiembre de 2025 y finales del mes pasado.
Desde una perspectiva técnica, los analistas identifican niveles clave a seguir. Algunos señalan que, mientras la acción se mantenga por encima de los US$185, existe margen para el ingreso de nuevos flujos de capital. Otros ubican en torno a los US$200 un umbral decisivo, cuya superación podría marcar el inicio de un nuevo tramo alcista más sostenido.
El avance reciente también se vincula con anuncios estratégicos de la compañía. En su evento Quantum Day, Nvidia presentó una nueva familia de modelos abiertos de inteligencia artificial cuántica, orientados a mejorar la fiabilidad de los qubits. Esta iniciativa se inscribe en una tendencia más amplia de convergencia entre inteligencia artificial y computación cuántica, un campo que analistas consideran clave para acelerar el procesamiento de datos y abrir nuevas aplicaciones tecnológicas.
Las expectativas en torno a este segmento ya se reflejan en los mercados, con subas significativas en acciones vinculadas a la computación cuántica en Asia y proyecciones que ubican el valor global de este mercado por encima de los US$11.000 millones hacia 2030. No obstante, persisten riesgos asociados a la velocidad de adopción de nuevas plataformas y a la volatilidad inherente de sectores como centros de datos, videojuegos y automoción, que podrían incidir en el desempeño futuro de la compañía.
En términos de valoración, Nvidia presenta actualmente un perfil distinto al de ciclos anteriores. La acción cotiza cerca de 22 veces las ganancias proyectadas, por debajo de su promedio histórico de aproximadamente 36 veces, lo que la ubica entre las tecnológicas con valuaciones relativamente más moderadas dentro de su grupo. Este factor, combinado con el contexto de expansión de la inteligencia artificial, refuerza su atractivo para los inversores en el escenario actual.

