Lombard Odier sostiene que los factores estructurales siguen favoreciendo al oro pese a la reciente corrección

El banco suizo mantuvo su proyección alcista para el metal precioso y aseguró que la demanda de bancos centrales, la incertidumbre fiscal y la diversificación global continúan respaldando los precios.

 

La reciente caída del precio del oro no modifica las perspectivas alcistas de mediano plazo para el metal precioso, según un informe elaborado por el holding financiero suizo Lombard Odier, que aseguró que los principales factores estructurales que sostienen la demanda mundial continúan plenamente vigentes.

Actualmente, el oro cotiza alrededor de los US$4.500 por onza troy, luego de haber alcanzado máximos cercanos a los US$5.400 a comienzos de 2026. Pese a esta corrección, la entidad mantuvo su precio objetivo de US$5.400 para los próximos doce meses y reiteró su recomendación de sobreponderar oro en las carteras de inversión.

El informe fue elaborado por el estratega global de divisas Kiran Kowshik, quien sostuvo que la desaceleración reciente responde principalmente a factores coyunturales y no a un cambio de tendencia estructural.

“El enfriamiento del sentimiento inversor no debilita el argumento estructural a favor del oro”, señaló el reporte.

Según Lombard Odier, el mercado continúa respaldado por tres motores centrales: las compras sostenidas de bancos centrales, la creciente incertidumbre fiscal global y el rol del oro como activo de diversificación frente a la volatilidad financiera y geopolítica.

El documento sostiene que el metal precioso mostró una mayor volatilidad desde el recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente, en un contexto marcado por el aumento de los precios energéticos, el fortalecimiento del dólar y la suba de los rendimientos financieros internacionales.

Sin embargo, la entidad considera que esos factores son temporales y que los fundamentos de largo plazo permanecen sólidos.

Uno de los aspectos destacados por el informe es el creciente protagonismo de los bancos centrales en el mercado del oro. Desde las sanciones financieras impuestas por Estados Unidos contra Rusia tras la guerra en Ucrania, numerosos países comenzaron a reforzar la acumulación de reservas en activos considerados neutrales y menos expuestos a sanciones internacionales.

“El oro no está sujeto a sanciones financieras”, remarcó Lombard Odier, señalando que esta característica fortaleció el atractivo del metal para autoridades monetarias de distintos países.

La entidad explicó además que el proceso gradual de diversificación monetaria global y el creciente uso de monedas distintas al dólar en operaciones comerciales internacionales también contribuyen a sostener la demanda por oro como reserva de valor.

En paralelo, el informe destacó que la oferta mundial del metal continúa relativamente limitada. La producción minera agrega apenas algo más del 1% anual a las existencias globales acumuladas, un factor que históricamente ayudó a preservar la escasez relativa del activo.

El reporte también subrayó el rol del oro como refugio frente a la incertidumbre fiscal y la pérdida de confianza en las políticas económicas de largo plazo.

“Cuando los inversores cuestionan la trayectoria de la deuda pública, la capacidad de financiar déficits o la credibilidad económica, aumenta la demanda de activos diversificados”, indicó el documento.

En términos de demanda física, Lombard Odier señaló que desde 2023 las compras promedio trimestrales de oro se ubicaron alrededor de las 620 toneladas, claramente por encima de las 450 toneladas registradas entre 2010 y 2022.

Datos del Consejo Mundial del Oro citados en el informe muestran que la demanda total alcanzó las 790 toneladas durante el primer trimestre de 2026. De ese total, los bancos centrales representaron compras netas por 244 toneladas, un aumento interanual del 3%.

Según la entidad suiza, este comportamiento de las autoridades monetarias contribuye además a establecer un “piso” más elevado para el precio del oro, incluso en contextos donde disminuye temporalmente la demanda financiera privada.

No obstante, el informe también identificó algunos riesgos potenciales para el mercado del metal precioso. Entre ellos aparecen la posibilidad de tasas de interés reales elevadas durante un período prolongado, una caída sostenida de la demanda de ETF respaldados en oro físico o una desaceleración de la demanda vinculada al consumo de joyería.

Aun así, Lombard Odier concluyó que el escenario estructural continúa siendo favorable para el metal precioso y reiteró que la incertidumbre fiscal global, la demanda resiliente y la erosión gradual del poder adquisitivo del dólar seguirán sosteniendo al oro como uno de los principales activos defensivos del mercado internacional.

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