Las divisas latinoamericanas que arrancan 2026 fortalecidas frente al retroceso del dólar

El debilitamiento global del dólar, el mayor apetito por riesgo y el regreso de estrategias de carry trade impulsan a varias monedas de la región, con apoyo adicional de factores locales y materias primas.

 

El inicio de 2026 encontró a varias monedas de América Latina mostrando una apreciación significativa frente al dólar, en un contexto internacional marcado por la pérdida de valor de la divisa estadounidense. Entre las que exhiben mejor desempeño se destacan el real brasileño, el peso chileno, el peso mexicano y el peso colombiano, que lograron capitalizar un escenario global más favorable para los mercados emergentes.

El trasfondo de este movimiento está vinculado a la caída del índice DXY, que mide al dólar frente a una canasta de monedas, y que acumula un retroceso de dos dígitos en lo que va del año. A este fenómeno se suma un clima financiero con mayor tolerancia al riesgo y la reactivación de operaciones de carry trade, alentadas por diferenciales de tasas aún elevados en varias economías de la región.

Analistas del mercado señalan que no se trata de una reacción uniforme, sino de una apreciación selectiva. Países con mercados profundos, marcos monetarios creíbles y exposición directa a materias primas aparecen mejor posicionados para atraer flujos de capital. En este marco, informes y análisis difundidos por medios especializados como Bloomberg Línea subrayan que el contexto internacional viene reforzando tendencias que ya se observaban desde 2025.

Brasil, por ejemplo, se beneficia de tasas de interés reales entre las más altas del mundo, lo que vuelve atractivo al real para inversores internacionales, aunque el escenario fiscal y electoral introduce posibles focos de volatilidad. México combina liquidez, rendimientos y una narrativa estructural ligada al nearshoring, que sostiene el interés del capital institucional. En el caso de Chile, el repunte del peso está estrechamente asociado a las expectativas sobre el cobre y la demanda china, mientras que Colombia suma a su vínculo con los commodities flujos puntuales y expectativas ligadas a movimientos de fondos previsionales.

Más allá del corto plazo, algunos especialistas consideran que la debilidad del dólar podría no ser transitoria. La combinación de una política monetaria global más laxa, tensiones geopolíticas persistentes y un renovado interés por activos reales abre la posibilidad de un ciclo prolongado favorable para los emergentes, con América Latina entre los principales beneficiarios.

Sin embargo, también advierten que este proceso no estará exento de correcciones. La evolución de las tasas en Estados Unidos, la estabilidad fiscal y política a nivel local, y el comportamiento de los precios de las materias primas serán determinantes para definir si la apreciación de las monedas regionales logra consolidarse o si enfrenta episodios recurrentes de volatilidad a lo largo del año.

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