Las bolsas asiáticas caen con fuerza y se encaminan a su peor semana en casi seis años

La tensión en Medio Oriente golpea a los mercados y aumenta la aversión al riesgo.
Mientras las acciones retroceden, el dólar se fortalece y el petróleo muestra alta volatilidad.

Las bolsas asiáticas caen con fuerza y se encaminan a su peor semana en casi seis años

 

Los mercados bursátiles de Asia registraron caídas generalizadas y se encaminan a cerrar su peor semana en casi seis años, en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica y la escalada del conflicto en Medio Oriente.

Las principales bolsas de la región comenzaron la jornada con retrocesos en Japón, Corea del Sur y Australia, lo que arrastró al índice MSCI Asia-Pacífico a una caída cercana al 0,6%. Desde el inicio de la guerra, el indicador acumula un retroceso superior al 6%, un descenso comparable al registrado durante las primeras semanas de la pandemia en 2020.

El deterioro del clima financiero responde a la creciente preocupación de los inversores por el impacto que el conflicto podría tener sobre el comercio energético global y sobre el crecimiento económico mundial.

Según consignó Bloomberg Línea al analizar la reacción de los mercados, la volatilidad también se trasladó a otros activos financieros. Los bonos del Tesoro estadounidense registraron ventas y el dólar volvió a fortalecerse, encaminándose a cerrar su mejor semana desde 2024.

El petróleo se mantuvo en el centro de la atención de los operadores. Aunque el crudo estadounidense registró una caída de hasta el 2,5% en la jornada —ubicándose cerca de los 79 dólares por barril—, el precio del petróleo sigue encaminado a cerrar la mayor suba semanal desde 2022.

El conflicto en Medio Oriente generó temores sobre posibles interrupciones en el suministro energético, especialmente en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio global de petróleo y gas.

La tensión aumentó tras nuevos ataques con misiles y drones en distintos puntos del Golfo Pérsico, lo que intensificó la preocupación por una posible escalada del conflicto y sus efectos sobre los mercados energéticos.

Los analistas advierten que la duración de la guerra será un factor clave para determinar el impacto económico global. Una prolongación del conflicto podría generar presiones inflacionarias adicionales debido al aumento de los precios de la energía.

En paralelo, los inversores también siguen de cerca los datos económicos de Estados Unidos, particularmente los indicadores del mercado laboral, que podrían influir en las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal en los próximos meses.

En este contexto, los mercados internacionales continúan mostrando fuertes fluctuaciones, mientras los operadores intentan evaluar el alcance de la crisis geopolítica y sus posibles consecuencias sobre la economía global.

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