La guerra en Medio Oriente desafía el mejor inicio bursátil de América Latina desde 1991
La escalada del conflicto en Medio Oriente elevó el precio del petróleo, fortaleció al dólar y aumentó la aversión global al riesgo, poniendo en tensión el mejor arranque del mercado accionario latinoamericano en más de tres décadas.
El desempeño de las bolsas de América Latina durante 2026 enfrenta su primera prueba significativa tras registrar el mejor inicio de año desde 1991. La intensificación del conflicto en Medio Oriente, junto con el aumento del precio del petróleo y la apreciación global del dólar, comenzó a alterar el equilibrio que había impulsado el rally bursátil regional en los primeros meses del año.
Según datos recopilados por Bloomberg Línea, el índice MSCI EM Latin America acumulaba una suba cercana al 18% en lo que va de 2026 y había alcanzado su nivel más alto en once años antes de la corrección registrada esta semana. El indicador incluso llegó a encadenar nueve semanas consecutivas de ganancias, la racha más prolongada desde 2017, impulsado por el ingreso de capitales extranjeros hacia los mercados de la región. Países como Brasil, México y Colombia encabezaron ese flujo inversor, especialmente a través de instrumentos financieros negociados en Estados Unidos, como el fondo iShares Latin America 40, que captó más de mil millones de dólares en enero.
Sin embargo, el contexto internacional comenzó a cambiar con rapidez tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. El aumento de la tensión geopolítica impulsó el precio del petróleo Brent hasta niveles cercanos a los 80 dólares por barril, al tiempo que fortaleció al dólar y redujo el apetito global por activos de riesgo. Este escenario provocó ventas generalizadas en los mercados emergentes, incluida América Latina, y llevó al índice regional a registrar su mayor caída diaria desde abril de 2025.
Los analistas coinciden en que el impacto de este shock externo no será homogéneo en toda la región, ya que depende en gran medida de la estructura productiva de cada economía. En el caso de los países exportadores netos de petróleo, como Colombia, el aumento del precio del crudo puede mejorar los términos de intercambio y fortalecer los ingresos fiscales. Brasil también podría beneficiarse parcialmente debido al peso que el sector energético tiene en su mercado accionario. En contraste, economías más dependientes de importaciones energéticas, como Chile o Uruguay, enfrentan mayores riesgos inflacionarios y presiones sobre sus balanzas externas.
La composición sectorial de los mercados latinoamericanos explica en parte esta sensibilidad. A diferencia de los índices bursátiles globales, dominados por empresas tecnológicas, las bolsas de la región concentran una alta proporción de compañías vinculadas a materias primas, energía y servicios financieros. El sector energético, por ejemplo, lidera el desempeño regional con una suba cercana al 31% en lo que va del año, lo que amplifica la influencia de los precios del petróleo sobre el comportamiento general de los índices.
El frente cambiario representa otro foco de incertidumbre. El fortalecimiento del dólar suele generar presiones sobre las monedas emergentes, especialmente en países con fundamentos macroeconómicos más frágiles o mayor dependencia de financiamiento externo. En ese contexto, algunos analistas advierten que economías con menor nivel de reservas o mayores desequilibrios fiscales podrían enfrentar mayores episodios de volatilidad si la incertidumbre geopolítica se prolonga.
A este panorama se suma un componente político que también influye en las expectativas de los inversores. En varios países de la región se aproximan procesos electorales relevantes, lo que podría introducir factores adicionales de riesgo en los mercados financieros. En este contexto, el desempeño futuro de las bolsas latinoamericanas dependerá en gran medida de la evolución del conflicto internacional, de la trayectoria del petróleo y del comportamiento del dólar, variables que podrían determinar si el rally regional logra consolidarse o si ingresa en una fase de corrección más prolongada.

