El oro y la plata rebotan tras la postergación de ataques de EE.UU. a Irán

La decisión de Donald Trump de aplazar acciones militares moderó la volatilidad en los mercados y permitió una recuperación parcial de los metales preciosos, en un contexto aún dominado por la incertidumbre global.

 

Los precios del oro y la plata registraron una recuperación parcial luego de que Estados Unidos decidiera postergar eventuales ataques contra infraestructura energética en Irán, en un movimiento que introdujo un alivio transitorio en los mercados financieros internacionales.

El oro, que venía de experimentar fuertes caídas desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, logró recortar parte de sus pérdidas y se estabilizó con una baja cercana al 2% en las operaciones recientes. La recuperación se produjo luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara la decisión de aplazar por cinco días las acciones militares, tras mantener conversaciones diplomáticas con Irán.

La reacción del mercado se da en un contexto de elevada volatilidad, donde los activos considerados refugio han mostrado comportamientos atípicos. En los primeros momentos del conflicto, el oro llegó a desplomarse con fuerza, acumulando caídas significativas que contrastan con su desempeño tradicional en escenarios de incertidumbre geopolítica.

Este fenómeno se explica, en parte, por la dinámica de los flujos financieros globales. En contextos de crisis, muchos inversores optan por desarmar posiciones en activos líquidos —como el oro— para refugiarse en efectivo, principalmente en dólares, lo que presiona a la baja los precios en el corto plazo.

A su vez, el aumento de los precios de la energía derivado del conflicto ha reforzado las expectativas de tasas de interés más altas a nivel global. Este factor también impacta negativamente en el oro, ya que se trata de un activo que no genera rendimientos, perdiendo atractivo frente a instrumentos financieros que sí lo hacen en contextos de tasas elevadas.

La plata, por su parte, también mostró signos de recuperación tras haber registrado pérdidas superiores al 10% en jornadas previas. El repunte refleja una moderación en el clima de aversión al riesgo, aunque los analistas advierten que la tendencia sigue condicionada por la evolución del conflicto y las decisiones de política monetaria.

En términos históricos, este comportamiento no resulta inédito. En crisis anteriores —como la de 2008, la pandemia de 2020 o la guerra en Ucrania—, el oro experimentó inicialmente caídas ante la necesidad de liquidez, para luego iniciar ciclos de recuperación más sostenidos a medida que se estabilizaban las condiciones macroeconómicas.

De cara a las próximas semanas, el desempeño de los metales preciosos estará estrechamente vinculado a la evolución de la guerra en Medio Oriente, las expectativas sobre la política de tasas de la Reserva Federal y la dinámica del dólar. En ese marco, el escenario continúa marcado por la incertidumbre, con señales mixtas que reflejan la complejidad del contexto global.

Left Menu Icon