El oro rompe otro récord, supera los US$5.500 y acelera la suba ante apuestas de depreciación global
El metal precioso profundiza su rally en 2026, impulsado por un dólar más débil, tensiones geopolíticas y crecientes dudas sobre la solidez de las políticas monetarias tradicionales.
El precio del oro alcanzó un nuevo máximo histórico al superar los US$5.500 por onza, consolidando una racha alcista que ya se extiende por nueve jornadas consecutivas. El movimiento se da en un contexto marcado por la debilidad del dólar, la salida de capitales de los bonos soberanos y una creciente preferencia de los inversores por activos de resguardo frente a escenarios de mayor inestabilidad financiera.
En la última rueda, el lingote llegó a avanzar hasta 3,3%, sumándose al fuerte salto de la jornada anterior, cuando había registrado su mayor suba diaria desde el pico de volatilidad observado durante la pandemia en 2020. La escalada no se limita al oro: la plata también alcanzó valores inéditos y superó los US$120 por onza, reflejando un renovado apetito por los metales preciosos.
Analistas del mercado señalan que el rally responde a una combinación poco frecuente de factores. Por un lado, persisten las tensiones geopolíticas y las dudas sobre la sostenibilidad fiscal de varias economías desarrolladas; por otro, crecen las preocupaciones en torno a la independencia de la política monetaria en Estados Unidos y a un eventual giro más flexible en la conducción de la Reserva Federal. En ese marco, desde Bloomberg Línea se destacó que los inversores están posicionándose ante un escenario de depreciación de monedas y pérdida de confianza en los instrumentos tradicionales.
En lo que va del año, el oro acumula una suba cercana al 30%, mientras que la plata avanza alrededor de un 65%, acelerando tendencias alcistas que ya venían gestándose desde ejercicios anteriores. Sin embargo, la velocidad del movimiento también comenzó a generar efectos secundarios: la menor disposición de los bancos a asumir riesgos en este mercado redujo la liquidez disponible y elevó la volatilidad, según operadores del sector.
El impulso más reciente se produjo luego de que la Reserva Federal mantuviera sin cambios la tasa de interés, una decisión ampliamente anticipada, pero que reforzó las apuestas a futuros recortes. En paralelo, tomó fuerza la especulación sobre un eventual cambio en el liderazgo del organismo, con nombres como el de Rick Rieder, de BlackRock, mencionados como posibles referentes de una política monetaria más laxa.
A este escenario se suman las tensiones en el mercado de bonos internacionales, en particular tras las recientes ventas en Japón, que reavivaron los temores sobre el elevado gasto fiscal global. La posibilidad de intervenciones cambiarias y las señales ambiguas desde la Casa Blanca respecto al valor del dólar contribuyeron a presionar a la baja a la moneda estadounidense, abaratando los metales preciosos para los compradores internacionales.
Con estos elementos en juego, el oro refuerza su rol histórico como activo de refugio y se consolida como uno de los protagonistas del inicio de 2026, en un contexto de mayor incertidumbre macroeconómica y financiera a nivel global.

