El dólar cerrará 2025 con su mayor retroceso en ocho años y el mercado anticipa debilidad en 2026
La moneda estadounidense acumula una caída cercana al 8% y anota su peor desempeño anual desde 2017. Menor diferencial de tasas, tensiones comerciales y dudas fiscales en EE.UU. explican el cambio de tendencia.
El dólar se encamina a finalizar 2025 con la mayor pérdida anual desde 2017, en un contexto marcado por expectativas de recortes de tasas de interés, cambios en los flujos globales de capital y un deterioro del posicionamiento estructural del billete verde. El movimiento consolida un giro que comenzó a tomar fuerza en la segunda mitad del año y que, según analistas, podría extenderse durante 2026.
El índice Bloomberg Dollar Spot muestra una baja acumulada superior al 8% en lo que va del año, un desempeño comparable al de 2017 y muy por encima de las correcciones observadas en otros períodos recientes. El principal factor detrás de esta tendencia fue el viraje en las expectativas de política monetaria de la Reserva Federal, luego de que la inflación mostrara señales de moderación y los datos de empleo habilitaran al mercado a descontar un ciclo de relajación monetaria.
Ese cambio redujo el diferencial de tasas entre Estados Unidos y otras economías avanzadas, debilitando el atractivo relativo de los activos denominados en dólares. En paralelo, se intensificaron los flujos hacia monedas asociadas al carry trade y hacia economías con rendimientos reales positivos, en un escenario de menor volatilidad cambiaria. De acuerdo con análisis privados, durante buena parte de 2025 el dólar registró su mayor depreciación acumulada en décadas para un período comparable.
A este escenario monetario se sumaron factores políticos y comerciales. La política arancelaria impulsada por la administración de Donald Trump reintrodujo tensiones con socios estratégicos y alimentó la incertidumbre sobre el crecimiento económico de Estados Unidos. Ese clima favoreció una reasignación de capitales hacia mercados percibidos como más previsibles, lo que amplificó la presión bajista sobre la divisa. En informes de mercado difundidos en las últimas semanas —entre ellos análisis publicados por Bloomberg Línea— se remarca que la tendencia perdió características coyunturales y comenzó a adquirir un perfil más persistente.
Los analistas también advierten que la política fiscal expansiva y el mayor endeudamiento público estadounidense contribuyen a erosionar el atractivo del dólar. La combinación de déficit elevado, aumento en las necesidades de financiamiento y mayor emisión de deuda genera dudas sobre la sostenibilidad fiscal a mediano plazo, un factor que los inversores incorporan cada vez con más peso en sus decisiones.
Hacia 2026, el consenso del mercado mantiene un sesgo bajista, aunque con un ritmo más moderado. Bancos internacionales y firmas de inversión coinciden en que el dólar podría seguir perdiendo terreno frente a divisas del G10 y de mercados emergentes, especialmente si la Reserva Federal profundiza los recortes de tasas y se consolida la convergencia monetaria global. Aun así, los especialistas no descartan episodios puntuales de fortalecimiento en contextos de alta volatilidad, dado que el dólar conserva su rol central como moneda de reserva y activo refugio.
En ese marco, el cierre de 2025 deja una señal clara: el dólar atraviesa un proceso de ajuste que responde tanto a factores internos de Estados Unidos como a transformaciones más amplias en el sistema financiero internacional, y cuyo desenlace seguirá siendo uno de los principales focos de atención para los mercados durante el próximo año.

