Caputo presenta el plan financiero para cubrir la deuda hasta las elecciones de 2027

El Gobierno detallará las fuentes de financiamiento previstas para afrontar vencimientos por más de US$32.500 millones durante el próximo año y medio. Economía asegura que las obligaciones están cubiertas y mantiene como alternativa una eventual emisión en los mercados internacionales.

 

El Gobierno argentino presentará el programa financiero para 2026 y 2027 con el objetivo de despejar las dudas sobre cómo afrontará los vencimientos de deuda en moneda extranjera hasta las próximas elecciones presidenciales.

El anuncio estará encabezado por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien expondrá las fuentes de financiamiento disponibles para cumplir con obligaciones que superan los US$32.500 millones durante el próximo año y medio.

El secretario de Finanzas, Federico Furiase, anticipó que la presentación incluirá un cronograma de los vencimientos en moneda extranjera del Tesoro y el detalle de los instrumentos previstos para cubrir esas necesidades.

El funcionario definió el esquema como un programa conservador respecto de los supuestos de nuevas colocaciones y de las fuentes de financiamiento que deberán desarrollarse durante 2027. La estrategia oficial consiste en acumular recursos y construir colchones financieros durante 2026 para llegar al año electoral con mayor margen de maniobra.

Furiase aseguró que el equipo económico tiene completamente cerrado el financiamiento tanto para 2026 como para 2027. También sostuvo que el próximo año será menos desafiante que el actual en términos de las herramientas necesarias para atender los compromisos.

La presentación se realizará después de que el Banco Central renovara préstamos mediante operaciones de recompra con bancos internacionales por US$6.000 millones. La medida permitió trasladar esos vencimientos hasta septiembre de 2028, casi un año después de las elecciones presidenciales.

Según informó Bloomberg Línea, un cálculo elaborado por la consultora Eco Go estima que el Tesoro deberá afrontar pagos por algo más de US$32.500 millones entre lo que resta de 2026 y todo 2027. De ese total, cerca de US$9.536 millones corresponden al presente año y alrededor de US$23.000 millones al siguiente.

El compromiso más inmediato es el pago de aproximadamente US$4.200 millones a bonistas privados previsto para el 9 de julio. Al comienzo del mes, el Tesoro tenía US$3.904 millones depositados en su cuenta en el Banco Central, por lo que el mercado espera que complete el monto con una nueva compra de divisas a la autoridad monetaria.

El Banco Comafi destacó que la disponibilidad de pesos del Tesoro será determinante para cumplir con los pagos de los bonos Bonares y Globales. La cuenta oficial en el Banco Central dispone de depósitos superiores a los $7,2 billones, lo que permitiría adquirir los dólares necesarios sin generar tensiones adicionales sobre la liquidez del sistema financiero.

El equipo económico descartó utilizar para ese vencimiento los US$6.000 millones obtenidos mediante la renovación de las operaciones de recompra. La intención es cubrir el pago con los dólares ya depositados y con las divisas adicionales que el Tesoro compre al Banco Central utilizando sus propios recursos en pesos.

Después del pago a los bonistas, Argentina deberá afrontar durante lo que resta de 2026 vencimientos de capital e intereses por alrededor de US$2.800 millones con el Fondo Monetario Internacional y otros US$2.680 millones con organismos multilaterales.

Para atender estas obligaciones, Economía dispone de distintas alternativas de financiamiento. Entre ellas se encuentran los depósitos en dólares acumulados en el Banco Central, los créditos negociados con garantías de organismos internacionales, los posibles desembolsos del FMI y de otras entidades multilaterales, y nuevas colocaciones de deuda en moneda extranjera dentro del mercado local.

Eco Go calculó que esas fuentes podrían aportar cerca de US$13.940 millones durante este año. El ejercicio contempla créditos garantizados por aproximadamente US$4.000 millones, desembolsos internacionales y emisiones mensuales por unos US$600 millones hasta diciembre, siempre que el Gobierno mantenga su decisión de no recurrir inmediatamente a los mercados externos.

Bajo esas condiciones, el programa financiero de 2026 quedaría cubierto y el Tesoro podría conservar cerca de US$3.000 millones para prefinanciar los pagos de cupones previstos para enero de 2027.

Para el próximo año, las necesidades de financiamiento alcanzarían aproximadamente los US$23.000 millones. De ese monto, cerca de US$10.700 millones corresponderían a capital e intereses de títulos públicos, US$6.200 millones a compromisos con el FMI y otros US$4.540 millones a organismos internacionales.

El mercado considera que una parte significativa de los pagos a entidades multilaterales podría refinanciarse con los mismos acreedores. Sin embargo, todavía existe una diferencia importante entre los vencimientos proyectados para 2027 y las fuentes de financiamiento actualmente identificadas, estimadas en algo menos de US$8.500 millones.

Uno de los principales interrogantes de la presentación será si el Gobierno habilitará una emisión de deuda en los mercados internacionales. Hasta el momento, el equipo encabezado por Caputo priorizó mecanismos alternativos que permitieran obtener recursos a tasas inferiores a las que debería pagar Argentina en Wall Street.

Como parte de esa estrategia, el Tesoro consiguió US$4.000 millones mediante la colocación en el mercado local de dos bonos denominados en dólares, con vencimientos en octubre de 2027 y octubre de 2028. Ambos instrumentos, identificados como AO27 y AO28, completaron sus respectivos cupos de emisión.

La finalización de esas colocaciones y la reducción del riesgo país hasta la zona de los 415 puntos reactivaron las especulaciones sobre una eventual vuelta de Argentina al mercado internacional de capitales.

Sin embargo, Economía considera que las tasas todavía pueden continuar bajando y que el nivel actual del riesgo soberano no refleja plenamente los fundamentos de la economía. Por ese motivo, el Gobierno no tendría previsto precipitar una nueva emisión en el exterior.

Dentro del mercado se interpreta que el Tesoro recién podría evaluar una colocación internacional cuando consiga refinanciarse a una tasa inferior al 8%. Para alcanzar esas condiciones, el riesgo país debería ubicarse cerca de los 350 puntos básicos.

Felipe Núñez, uno de los principales asesores de Caputo, sostuvo que acceder al mercado internacional constituye una alternativa y no una obligación. Señaló que la responsabilidad del Gobierno es lograr que el Tesoro pueda refinanciarse a tasas cada vez más bajas, sin depender de ventanas temporales de oportunidad.

La estrategia oficial busca evitar que Argentina regrese a Wall Street bajo condiciones desfavorables. Economía pretende esperar hasta que los inversores ofrezcan tasas consideradas compatibles con la mejora de los indicadores fiscales, monetarios y financieros.

Con la presentación del programa financiero, el Gobierno intentará transmitir que dispone de recursos suficientes para cumplir con los próximos vencimientos y llegar a las elecciones de 2027 sin una crisis vinculada con el pago de la deuda.

La construcción de reservas, la acumulación de depósitos, los acuerdos con organismos multilaterales, la refinanciación de compromisos y las colocaciones en el mercado local forman parte del esquema diseñado para disminuir la incertidumbre.

El eventual regreso al mercado internacional permanecerá disponible como una herramienta adicional, pero el equipo económico insiste en que solo será utilizado cuando las tasas resulten convenientes y no como una condición indispensable para garantizar el cumplimiento de las obligaciones del Tesoro.

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