Bonos globales caen y aumenta la volatilidad en los mercados asiáticos
Los rendimientos de la deuda estadounidense a largo plazo alcanzaron sus niveles más altos desde 2007, mientras los inversionistas evaluaron las dudas sobre la política monetaria de la Reserva Federal y los resultados de las principales empresas tecnológicas.

Los bonos soberanos profundizaron sus pérdidas este jueves y trasladaron la presión a los mercados asiáticos, en una jornada marcada por la incertidumbre sobre el rumbo de las tasas de interés en Estados Unidos. La falta de señales claras por parte de la Reserva Federal volvió a elevar los rendimientos de la deuda de largo plazo y generó fuertes oscilaciones en las bolsas de la región.
El rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 30 años subió hasta el 5,23%, su nivel más elevado desde 2007. El movimiento se produjo después de que la Fed mantuviera las tasas sin cambios por séptimo mes consecutivo, aunque sin ofrecer orientaciones precisas sobre sus próximos pasos frente a una inflación que continúa por encima de su objetivo.
La caída de los bonos estadounidenses se extendió a los mercados de Australia, Nueva Zelanda y Japón. En este último país, la rentabilidad de la deuda a 30 años aumentó hasta el 3,975%, mientras los inversionistas aguardaban las próximas decisiones del Banco de Inglaterra y del Banco de Japón.
Las acciones asiáticas atravesaron una sesión de elevada volatilidad. El índice Kospi de Corea del Sur llegó a avanzar un 5,5% y posteriormente cayó hasta un 2,1%, mientras que el indicador regional MSCI Asia-Pacífico retrocedió un 0,2%. Los operadores mostraron una mayor preferencia por compañías inmobiliarias y energéticas, en detrimento de las tecnológicas.
Según informó Bloomberg Línea, la incertidumbre se explica por la combinación de tres factores: la venta global de acciones de semiconductores, las dudas sobre la rentabilidad de las inversiones en inteligencia artificial y la reanudación de los enfrentamientos en Medio Oriente. A este escenario se suma la división interna de la Reserva Federal respecto de la necesidad de aplicar nuevas subas de tasas.
El presidente de la institución monetaria, Kevin Warsh, sostuvo que la decisión de mantener sin cambios el costo del dinero no implica una falta de reacción y señaló que los mercados deberán ajustar sus expectativas en función de los próximos datos económicos. Sin embargo, tres de los doce integrantes con derecho a voto se manifestaron a favor de aumentar las tasas, reflejando la preocupación por la persistencia de las presiones inflacionarias.
En los mercados bursátiles estadounidenses, los futuros del Nasdaq 100 avanzaron un 0,6% después de que el índice ingresara en una corrección técnica. Microsoft aportó una señal favorable al subir cerca de un 9% en las operaciones posteriores al cierre, luego de informar su mayor crecimiento en el negocio de computación en la nube de los últimos cuatro años.
Meta, en cambio, cayó un 7,5% tras presentar una previsión de ingresos que no alcanzó las expectativas del mercado. Los inversionistas ahora esperan los balances de Apple y Amazon para determinar si los resultados de las grandes compañías tecnológicas pueden sostener una recuperación del sector.
El petróleo West Texas Intermediate retrocedió alrededor de un 1% y se ubicó cerca de los US$83,60 por barril, pese a una nueva ofensiva de Estados Unidos contra Irán. El oro también registró una baja moderada, mientras el dólar permaneció estable frente a las principales monedas internacionales.
Entre los mercados asiáticos, el Nikkei 225 cayó un 0,9%, el Topix perdió un 0,5% y el índice australiano S&P/ASX 200 descendió un 0,8%. El Shanghai Composite retrocedió un 1,1%, mientras el Hang Seng de Hong Kong se mantuvo prácticamente sin cambios.
