Analistas proyectan un dólar estable en Perú durante el segundo semestre

El respaldo de los altos precios del cobre, las reservas internacionales y un entorno económico favorable podría sostener al sol peruano. Las previsiones ubican al tipo de cambio entre S/3,30 y S/3,45 hacia el cierre de 2026, aunque el fenómeno de El Niño aparece como uno de los principales riesgos.

 

El precio del dólar en Perú mantendría una relativa estabilidad durante el segundo semestre de 2026, apoyado por los fundamentos macroeconómicos locales y la fortaleza de las exportaciones mineras. Los analistas anticipan incluso una ligera apreciación del sol si no se producen nuevos episodios de volatilidad externa o interna.

En lo transcurrido del año, la moneda peruana acumuló una depreciación del 0,72% frente al dólar, aunque durante julio logró apreciarse un 0,54%. El tipo de cambio se ubicaba alrededor de S/3,38, nivel en el que el Banco Central de Reserva del Perú realizó distintas intervenciones.

Desde Scotiabank Perú señalaron que el entorno económico favorable, el cobre cerca de valores récord y la debilidad relativa del índice internacional del dólar generan presiones apreciatorias sobre la moneda local. Sin embargo, la autoridad monetaria buscaría evitar una caída excesiva del tipo de cambio para proteger la competitividad de las empresas exportadoras.

Según informó Bloomberg Línea, el consenso de analistas recopilado por Bloomberg Composite proyecta que el dólar llegará a S/3,35 durante el cuarto trimestre y se ubicará en torno a S/3,34 al comienzo de 2027.

Scotiabank mantiene una estimación de S/3,35 para el cierre del año, mientras que Itaú prevé un valor de S/3,40. Citi presenta una proyección más elevada, de S/3,45 para finales de 2026 y de S/3,55 para 2027.

La fintech Firbid estima que el tipo de cambio podría cerrar el año dentro de un rango de S/3,30 a S/3,40. Su escenario contempla una normalización gradual del mercado cambiario después del proceso electoral y una mayor previsibilidad en las decisiones económicas.

Entre los factores que respaldan al sol aparecen la continuidad de la política monetaria bajo la conducción de Julio Velarde, la recuperación de la confianza empresarial, el superávit de la cuenta corriente y el elevado nivel de reservas internacionales.

La inflación controlada y la solidez macroeconómica también favorecen la estabilidad cambiaria. No obstante, los especialistas advierten que el segundo semestre podría presentar episodios de volatilidad vinculados con decisiones económicas internacionales y acontecimientos geopolíticos.

En el plano externo, los mercados seguirán la evolución de las tasas de interés de la Reserva Federal, el conflicto en Medio Oriente y el comportamiento del precio del cobre. Estas variables pueden alterar los flujos de capital hacia las economías emergentes y generar movimientos en el valor del dólar.

A nivel local, uno de los principales desafíos será la capacidad del nuevo Gobierno para ejecutar su agenda económica y recuperar la confianza de los inversores. El deterioro de la seguridad ciudadana también comienza a ser considerado como un factor con impacto sobre las decisiones empresariales.

El fenómeno de El Niño representa otro riesgo relevante. Una mayor intensidad de las anomalías climáticas podría afectar la producción agrícola, la pesca, la infraestructura y las exportaciones, además de provocar nuevas presiones sobre los precios internos.

La inflación anual de Lima alcanzó el 4,07% en julio, por encima del 3,92% esperado por los analistas. El aumento estuvo impulsado principalmente por los precios de los alimentos y el transporte, y mantuvo al indicador fuera del rango objetivo por quinto mes consecutivo.

En un escenario de mayor impacto climático e inflacionario, el dólar podría subir temporalmente hasta valores de entre S/3,50 y S/3,60. Por el contrario, si los riesgos no se materializan y mejora la confianza económica, los analistas no descartan un cierre por debajo de S/3,30.

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