Los bonos se estabilizan en Asia mientras cae el petróleo y avanza el yen

Los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos moderaron su escalada luego de dos jornadas de fuertes subas, mientras el petróleo retrocedió y las bolsas asiáticas mostraron un desempeño mixto. El yen se fortaleció frente al dólar y los inversores siguen atentos a las tasas de interés, la inflación y las negociaciones entre Washington y Teherán.

 

Los mercados financieros encontraron cierta estabilidad en Asia después de una fuerte liquidación global de bonos que llevó los rendimientos a niveles no vistos en varias décadas. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años descendió dos puntos básicos hasta 5,17%, luego de haber acumulado una suba superior a 20 puntos básicos durante las dos sesiones anteriores.

Los títulos a dos años, más sensibles a las expectativas de política monetaria, también registraron una moderación y su rendimiento cayó tres puntos básicos hasta 4,89%. El dólar se estabilizó después de cinco jornadas consecutivas de ganancias, mientras el oro permaneció en torno a los US$4.270 por onza.

Según informó Bloomberg Línea, el descenso del petróleo contribuyó a reducir parcialmente la tensión sobre los mercados. El Brent cayó 1,1% hasta aproximadamente US$105,40 por barril después de acumular un avance superior al 7% en las dos jornadas previas. El West Texas Intermediate retrocedió 2,1% y se ubicó en US$92,59.

La baja del crudo estuvo acompañada por nuevas señales diplomáticas entre Estados Unidos e Irán. Negociadores de ambos países estarían evaluando un acuerdo por etapas que podría incluir la reapertura del estrecho de Ormuz por parte de Teherán y el levantamiento estadounidense del bloqueo sobre puertos iraníes. La posibilidad de una distensión redujo parte de la presión reciente sobre las cotizaciones energéticas.

La estabilización también permitió una recuperación parcial de las acciones. El índice MSCI Asia Pacífico avanzó alrededor de 0,5%, impulsado principalmente por Japón, donde el Topix ganó 1,3%. En contraste, el Hang Seng de Hong Kong cayó 1,4%, mientras los mercados de China continental, Corea del Sur y Taiwán permanecieron cerrados.

Los inversores continúan siguiendo de cerca la evolución de los precios de la energía y de los rendimientos de los bonos, dos factores que condicionan las expectativas sobre la Reserva Federal. Los elevados costos energéticos aumentan la presión inflacionaria y refuerzan las previsiones de un mayor endurecimiento monetario en Estados Unidos.

Los mercados de swaps descuentan actualmente tres aumentos adicionales de 25 puntos básicos durante el próximo año. Esa expectativa contribuyó a llevar los rendimientos de los bonos estadounidenses de largo plazo a máximos de varias décadas y generó mayor presión sobre las valuaciones de las acciones.

La cautela se mantiene después de que el rendimiento de los bonos del Tesoro a 30 años alcanzara su nivel más alto desde 2004, mientras que la tasa de los títulos a diez años llegó a 5,20% durante la sesión anterior en Nueva York. Analistas consideran que, después de un movimiento de esa magnitud, el mercado podría atravesar un período de consolidación antes de definir una nueva tendencia.

En el mercado cambiario, el yen japonés se fortaleció frente al dólar luego de que la ministra de Finanzas de Japón, Satsuki Katayama, afirmara que Donald Trump compartía la preocupación por la debilidad de la moneda japonesa. El yen avanzó alrededor de 0,3% y se ubicó cerca de las 158,25 unidades por dólar.

Las acciones chinas negociadas en Hong Kong, en cambio, se vieron afectadas por la falta de anuncios concretos tras el encuentro entre Trump y el presidente chino Xi Jinping. La ausencia de nuevos acuerdos significativos mantuvo cierta cautela entre los inversores expuestos a activos chinos.

En otros mercados, el bitcoin se mantuvo prácticamente estable alrededor de los US$84.250, mientras el ether retrocedió levemente. El oro cayó 0,1% hasta los US$4.270 por onza, en un contexto todavía condicionado por la fortaleza de los rendimientos estadounidenses.

La atención de los mercados seguirá concentrada en la evolución del petróleo, las señales provenientes de la Reserva Federal y los acontecimientos geopolíticos. Una reducción sostenida de los precios energéticos podría aliviar parte de las presiones inflacionarias, aunque los elevados rendimientos y las expectativas de nuevas subas de tasas continúan configurando un escenario exigente para los activos financieros.

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