La actividad manufacturera de China volvió a caer en julio
El índice PMI oficial descendió a 49,2 puntos y quedó por debajo de las previsiones del mercado. La contracción también alcanzó a los servicios y la construcción, en un contexto de débil consumo interno y dificultades persistentes en el sector inmobiliario.

La actividad manufacturera de China se contrajo durante julio por primera vez desde febrero de 2026, afectada por la temporada baja habitual del sector y por las crecientes dificultades que enfrenta la segunda economía más grande del mundo. El índice oficial de gerentes de compras descendió a 49,2 puntos, desde los 50,3 registrados en junio.
El resultado quedó por debajo de los 50,1 puntos esperados por los economistas. En este indicador, una lectura superior a 50 representa una expansión de la actividad respecto del mes anterior, mientras que un valor inferior refleja una contracción.
La pérdida de dinamismo no se limitó a la industria. El PMI no manufacturero, que contempla los sectores de servicios y construcción, cayó desde 50,2 hasta 49 puntos, también por debajo de la previsión del mercado. Por su parte, el indicador compuesto, que reúne la evolución de la manufactura y los servicios, retrocedió de 50,6 a 49,3 puntos.
Según informó Ámbito, los datos muestran un deterioro más amplio de la actividad económica china después de que el crecimiento del segundo trimestre se desacelerara hasta su ritmo más bajo en más de tres años. La caída simultánea de los principales indicadores genera nuevas dudas sobre la fortaleza de la recuperación y la capacidad de la demanda interna para sostener la expansión.
Entre los factores que condicionan el desempeño económico aparecen la debilidad del consumo de los hogares, el prolongado ajuste del mercado inmobiliario y la baja confianza empresarial. Estas dificultades continúan limitando las inversiones y el gasto interno, pese al mejor comportamiento de las exportaciones y de determinados segmentos de la manufactura de alta tecnología.
El retroceso de julio también podría reforzar las expectativas de que el Gobierno de Pekín profundice las medidas de apoyo focalizadas. Las autoridades enfrentan el desafío de estimular el crecimiento sin aumentar los desequilibrios financieros ni agravar los problemas acumulados en el sector inmobiliario.
Los próximos indicadores permitirán determinar si la caída corresponde principalmente a factores estacionales o si marca el comienzo de una etapa de mayor desaceleración. La evolución del consumo, la producción industrial y las políticas de estímulo será determinante para evaluar las perspectivas de China durante la segunda mitad del año.
