La Unión Europea activará el acuerdo comercial con Estados Unidos y busca avances con China
El bloque europeo eliminará desde el 1 de julio aranceles sobre numerosos productos industriales y agrícolas estadounidenses, en el marco del acuerdo alcanzado con Washington. En paralelo, Bruselas busca acelerar las negociaciones con China para reducir el desequilibrio comercial y obtener resultados concretos antes de octubre.

La Unión Europea pondrá en vigencia el 1 de julio la parte correspondiente al acuerdo comercial alcanzado con Estados Unidos el año pasado. La medida eliminará aranceles de importación sobre numerosos productos estadounidenses y regirá, en principio, hasta el 31 de diciembre de 2029.
El reglamento europeo contempla la eliminación de aranceles sobre productos industriales provenientes de Estados Unidos y el otorgamiento de acceso preferencial a determinados productos agrícolas. También amplía las importaciones libres de aranceles de langosta estadounidense, en línea con un “miniacuerdo” alcanzado durante el primer mandato de Donald Trump.
La normativa incluye además cláusulas de salvaguarda que permitirán a la Unión Europea suspender las concesiones si Estados Unidos incumple los términos del acuerdo. El texto también prevé que, cuando corresponda, la Comisión Europea pueda presentar una propuesta legislativa para extender el período de aplicación del reglamento.
Según informó Ámbito, la decisión forma parte de una estrategia comercial más amplia del bloque, que busca ordenar su vínculo con Washington mientras intenta acelerar las negociaciones con China, en medio de una creciente preocupación por el desequilibrio comercial entre ambas partes.
En ese contexto, el responsable de Comercio de la Unión Europea, Maros Sefcovic, mantuvo una reunión en Bruselas con el ministro de Comercio chino, Wang Wentao. Tras el encuentro, el funcionario europeo afirmó que las conversaciones fueron “intensas, centradas y constructivas” y aseguró que el objetivo es lograr resultados concretos antes de octubre.
Sefcovic fue invitado por Wang a viajar a Pekín en octubre, una instancia que Bruselas espera utilizar para mostrar avances tangibles en la agenda bilateral. “Creemos que, de aquí a octubre, nuestros equipos disponen de tiempo suficiente para obtener resultados tangibles”, sostuvo el representante europeo.
Uno de los principales reclamos de la Unión Europea está vinculado al creciente desequilibrio en el intercambio comercial con China. Sefcovic advirtió que las exportaciones chinas hacia el bloque no dejan de aumentar, mientras que la participación europea en el mercado chino continúa reduciéndose.
“Esta tendencia no es sostenible y el statu quo no es una opción”, afirmó el funcionario, al remarcar que Bruselas busca que las conversaciones aborden de manera directa la ampliación del superávit comercial chino.
Para ordenar la negociación, ambas partes acordaron crear grupos de trabajo sobre distintos temas sensibles, entre ellos la balanza comercial, los controles a la exportación, la propiedad intelectual y la reforma de la Organización Mundial del Comercio.
Sefcovic también valoró como positivas las garantías ofrecidas por China respecto de que sus controles sobre tierras raras no afectarán las cadenas de suministro de la Unión Europea. Estos insumos son considerados estratégicos para distintas industrias, especialmente las vinculadas a tecnología, energía y transición productiva.
Desde Beijing, en tanto, el Ministerio de Comercio informó que Wang Wentao expresó su preocupación por el proyecto de Ley de Ciberseguridad y por la Ley de Aceleración Industrial de la Unión Europea. Además, reiteró la posición china de que Bruselas no debería considerar a China como “la raíz de los problemas de la UE”.
La presión política sobre la Comisión Europea aumentó en los últimos meses, luego de que los líderes del bloque reclamaran resultados concretos en el diálogo comercial con China. El superávit chino con la Unión Europea alcanzó los 360.600 millones de euros en 2025, un aumento del 15% respecto de 2024.
La tendencia continuó durante los primeros cuatro meses de este año, con un incremento adicional del 10% en el superávit comercial de China frente al bloque europeo. Ese dato refuerza la preocupación de Bruselas por la pérdida de competitividad de sus empresas y por la necesidad de equilibrar las condiciones de acceso a los mercados.
Con la entrada en vigencia del acuerdo con Estados Unidos y la presión por acelerar las conversaciones con China, la Unión Europea busca reordenar sus principales vínculos comerciales. El desafío será sostener una apertura selectiva hacia Washington, mientras intenta obtener compromisos de Beijing en materia de comercio, propiedad intelectual, controles de exportación y acceso al mercado.
