Caen las bolsas asiáticas por la presión sobre las tecnológicas y la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán
Los mercados de Asia registraron nuevas pérdidas impulsadas por la caída de las acciones tecnológicas y el aumento de la tensión geopolítica en Medio Oriente. La suba del petróleo y las expectativas de mayores tasas de interés en Estados Unidos incrementaron la cautela de los inversores.

Las principales bolsas de Asia volvieron a operar en terreno negativo este miércoles, afectadas por una combinación de factores que incluyen la continuidad de las ventas en el sector tecnológico y el recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente tras un ataque de fuerzas estadounidenses contra objetivos iraníes.
El índice MSCI Asia Pacífico retrocedió 0,8%, acumulando su cuarta caída en las últimas cinco ruedas. Entre los mercados más afectados se destacó Corea del Sur, donde el índice Kospi perdió más del 3% debido a fuertes bajas en compañías vinculadas a la industria de semiconductores y al desarrollo de tecnologías de inteligencia artificial.
La debilidad del sector tecnológico también se reflejó en Wall Street. Los futuros de los principales índices estadounidenses operaban con descensos luego de una jornada marcada por nuevas ventas de acciones ligadas a la inteligencia artificial y los fabricantes de chips. El Nasdaq 100, uno de los principales referentes del sector, registró una caída superior al 1% durante la sesión previa.
A la incertidumbre tecnológica se sumó un escenario geopolítico más complejo. El precio internacional del petróleo volvió a subir después de que Estados Unidos lanzara ataques contra Irán en respuesta al derribo de un helicóptero militar estadounidense. La situación reavivó las preocupaciones sobre la estabilidad de la región y la posibilidad de nuevas interrupciones en el suministro energético global.
Como consecuencia, el crudo Brent avanzó cerca de 2% y volvió a ubicarse en torno a los 93 dólares por barril. Al mismo tiempo, el dólar fortaleció su posición frente a la mayoría de las principales monedas internacionales, consolidando su papel tradicional como activo de refugio en contextos de incertidumbre global.
Los inversores también mantienen la atención puesta en la evolución de la inflación estadounidense. Los sólidos datos de empleo conocidos recientemente reforzaron las expectativas de que la Reserva Federal podría verse obligada a endurecer nuevamente su política monetaria para contener las presiones inflacionarias.
En ese contexto, el próximo informe de precios al consumidor de Estados Unidos aparece como uno de los acontecimientos más relevantes para los mercados. Las proyecciones anticipan una aceleración de la inflación anual, lo que podría fortalecer las apuestas a nuevas subas de tasas de interés durante los próximos meses.
Analistas internacionales señalaron que la combinación de valuaciones exigentes en el sector tecnológico, mayores tensiones geopolíticas y perspectivas de tasas más altas genera un escenario propicio para episodios de volatilidad. Sin embargo, también observaron una rotación de inversiones hacia sectores más defensivos, lo que permitió amortiguar parcialmente las pérdidas en otros segmentos del mercado.
Mientras tanto, activos como el bitcoin, el oro y varias monedas emergentes continuaron reflejando la cautela de los inversores ante un panorama internacional marcado por la incertidumbre económica y política. La evolución del conflicto en Medio Oriente y las próximas decisiones de la Reserva Federal seguirán siendo los principales factores de referencia para los mercados globales durante las próximas semanas.
