Los mercados chinos esperan que la cumbre entre Xi y Trump sostenga la tregua comercial
Inversores apuestan a que el encuentro entre ambos líderes ayude a evitar nuevas tensiones y mantenga el impulso positivo sobre las acciones y el yuan.

Los mercados financieros chinos siguen de cerca la cumbre que mantendrán el presidente Xi Jinping y el mandatario estadounidense Donald Trump, en medio de expectativas moderadas pero positivas sobre una posible continuidad de la distensión comercial entre las dos principales economías del mundo.
La reunión, que marcará la primera visita de un presidente estadounidense en ejercicio a China en casi una década, es observada por inversores y analistas como un punto clave para sostener la estabilidad de los mercados, aunque sin esperar grandes acuerdos estructurales.
Según reconstruyó Bloomberg Línea, el foco de los operadores no está puesto en un restablecimiento total de las relaciones bilaterales, sino en la posibilidad de evitar nuevas escaladas vinculadas al comercio, la tecnología y la geopolítica.
En ese contexto, los inversores continúan apostando de manera selectiva sobre activos chinos, especialmente sobre el yuan y empresas vinculadas a exportaciones, tecnología nacional e inteligencia artificial.
La mejora del clima financiero comenzó luego de la tregua comercial alcanzada entre Washington y Beijing durante la cumbre realizada en Busan en octubre del año pasado, y se mantuvo durante los últimos meses gracias a señales de menor confrontación entre ambos gobiernos.
El yuan se convirtió en una de las monedas asiáticas de mejor desempeño frente al dólar en el último trimestre, con una apreciación cercana al 1,7% y alcanzando sus niveles más altos desde comienzos de 2023.
Analistas de Goldman Sachs consideran incluso que la moneda china continúa subvaluada respecto de la fortaleza exportadora y del superávit comercial del país.
Los especialistas remarcan además que el actual escenario geopolítico, marcado por las tensiones en Medio Oriente y la incertidumbre energética global, reforzó el interés de los inversores por mantener estabilidad en las relaciones entre China y Estados Unidos.
Uno de los temas centrales de la cumbre será precisamente el conflicto con Irán y el impacto que podría tener un eventual cierre prolongado del estrecho de Ormuz sobre el comercio mundial de energía.
Tanto Washington como Beijing buscan garantizar la reapertura y estabilidad de esa ruta marítima estratégica, por donde circula una parte significativa del petróleo y gas mundial.
Distintos analistas consideran que uno de los interrogantes centrales será si China está dispuesta a ejercer presión diplomática sobre Teherán y qué tipo de contraprestaciones podría exigir a cambio de Estados Unidos.
En los mercados financieros, el clima previo a la cumbre se mantiene relativamente optimista. El índice bursátil CSI 300, referencia de las acciones chinas continentales, registró nuevas subas y acumula una recuperación cercana al 11% durante el trimestre.
Sin embargo, operadores y bancos de inversión advierten que los mercados siguen siendo sensibles a cualquier señal negativa que pueda surgir de las negociaciones entre ambos gobiernos.
Economistas de Citigroup señalaron que una continuidad de la cooperación bilateral podría impulsar nuevas subas del yuan y fortalecer el desempeño de activos de riesgo en Asia si disminuyen las tensiones internacionales.
Al mismo tiempo, especialistas remarcan que persisten obstáculos estructurales en la relación entre las dos potencias, especialmente en materia tecnológica, comercial y estratégica.
Para los mercados, uno de los principales beneficios esperados de la reunión sería reducir parte de la “prima de incertidumbre geopolítica” que afecta desde hace años a los activos chinos.
Christopher Hamilton, estratega de Invesco, sostuvo que una mayor previsibilidad en la relación entre Estados Unidos y China podría tener efectos positivos directos sobre la renta variable china y sobre la confianza internacional hacia el mercado asiático.
Pese al optimismo moderado, los analistas coinciden en que la cumbre apunta más a consolidar una tregua temporal que a resolver las tensiones estructurales que continúan definiendo la competencia global entre ambas potencias.
