Escala la crisis del crédito privado en EE.UU. y nuevos fondos restringen retiros

Ares y Apollo limitaron rescates de inversores ante una ola de solicitudes, en un mercado global valuado en casi u$s2 billones.

 

La tensión en el mercado de crédito privado en Estados Unidos se profundiza tras la decisión de dos grandes gestoras de activos, Ares Management y Apollo Global Management, de restringir los retiros de inversores en sus fondos, en un contexto de creciente presión sobre la liquidez del sector.

El Ares Strategic Income Fund (ASIF), con activos por unos u$s10.700 millones, limitó los rescates al 5% de las participaciones, luego de recibir solicitudes que alcanzaban el 11,6%. Como resultado, las operaciones fueron prorrateadas y se atendió poco más del 43% de los pedidos, equivalente a unos u$s524 millones.

En una línea similar, el fondo Apollo Debt Solutions, valuado en u$s15.100 millones, también impuso un tope del 5% a los retiros tras enfrentar solicitudes superiores al 11% del total de participaciones.

Estas decisiones se suman a medidas adoptadas recientemente por otros grandes actores del sector, como Blackstone, Morgan Stanley, BlackRock, Cliffwater y Blue Owl, lo que evidencia que no se trata de casos aislados sino de una tendencia que comienza a generalizarse.

El fenómeno refleja una creciente desconfianza o necesidad de liquidez por parte de ciertos inversores, en un contexto financiero más restrictivo a nivel global. En particular, desde Ares señalaron que la mayoría de las solicitudes provino de un grupo reducido de inversores institucionales y oficinas de gestión patrimonial, que representan una porción menor del total de accionistas.

Desde las gestoras defienden estas restricciones como herramientas necesarias para proteger la estabilidad de los fondos y evitar liquidaciones forzadas de activos en condiciones desfavorables. Además, sostienen que cuentan con niveles adecuados de liquidez, respaldados por líneas de crédito disponibles y flujos de ingresos constantes.

El mercado de crédito privado, que en los últimos años creció fuertemente como alternativa a la banca tradicional, enfrenta ahora un escenario más desafiante, marcado por tasas de interés elevadas, menor apetito por riesgo y mayores exigencias de liquidez.

En este contexto, la imposición de límites a los rescates —similar a un “corralito” financiero— vuelve a poner en foco la vulnerabilidad de estos vehículos de inversión ante cambios bruscos en el comportamiento de los inversores y en las condiciones del mercado global.

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