Escala el conflicto entre EE.UU., Israel e Irán y crece el impacto en la economía global

Tras la ofensiva estadounidense e israelí, Irán lanzó nuevas oleadas de misiles y drones en la región. El conflicto ya afecta rutas energéticas clave, refinerías y mercados internacionales.

 

La escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán sumó nuevos episodios de violencia este lunes, con ataques cruzados y repercusiones que comienzan a sentirse en la economía global. En su décima oleada de represalias, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica informó que apuntó contra el complejo gubernamental israelí, incluida la oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu, mientras que se registraron nuevas explosiones en distintos barrios de Teherán tras un ataque israelí calificado como “de envergadura”.

El Comando Central del Ejército de Estados Unidos confirmó la muerte de un cuarto militar en el marco de la operación “Furia Épica”, lanzada el sábado. Según detalló el Centcom, el soldado había resultado gravemente herido en los ataques iniciales y falleció posteriormente. Washington ya había informado la muerte de otros tres efectivos y varios heridos.

La crisis se extendió más allá de los tres países involucrados. Seis países árabes —Catar, Arabia Saudí, Baréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Jordania— condenaron los ataques iraníes con misiles y drones sobre sus territorios, Omán y el Kurdistán iraquí, calificándolos como una escalada peligrosa que amenaza la estabilidad regional. La declaración contó con el respaldo de Estados Unidos.

En paralelo, Rusia descartó que el grupo BRICS vaya a intervenir militarmente en apoyo de Irán. El portavoz del Kremlin aclaró que la pertenencia al bloque no implica obligaciones de asistencia en caso de conflicto armado, aunque Moscú y Beijing condenaron los bombardeos estadounidenses e israelíes por considerarlos violatorios del derecho internacional.

La dimensión regional del conflicto se amplió cuando un dron de fabricación iraní impactó en la base británica de Akrotiri, en Chipre, causando daños materiales menores. Grecia anunció el envío de fragatas y cazas F-16 a la isla para reforzar su defensa. También en Arabia Saudita, restos de drones interceptados cayeron sobre la refinería de Ras Tanura, una de las mayores del país, provocando un incendio menor y el cierre preventivo de algunas unidades.

En Irán, el apagón casi total de internet entró en su tercer día. Según datos de monitoreo internacional, la conectividad se redujo a apenas el 1% de los niveles habituales, dejando incomunicados a millones de ciudadanos en medio del conflicto.

El impacto económico comenzó a reflejarse en los mercados energéticos. La amenaza sobre infraestructuras petroleras estratégicas y el riesgo de interrupciones en el Estrecho de Ormuz —clave para el comercio global de crudo— generaron una fuerte volatilidad en el precio del petróleo. Analistas advierten que una prolongación del conflicto podría intensificar presiones inflacionarias a nivel global y afectar las cadenas de suministro.

Mientras tanto, las autoridades iraníes sostienen que no buscan desarrollar armas nucleares y denuncian una campaña de agresión coordinada. Desde Washington, el presidente Donald Trump reiteró que las operaciones continuarán hasta cumplir sus objetivos estratégicos, elevando la incertidumbre sobre una posible escalada mayor.

Con ataques activos en múltiples frentes, participación indirecta de potencias y repercusiones sobre la infraestructura energética mundial, el conflicto se perfila como un factor central de inestabilidad política y económica en las próximas semanas.

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