La producción siderúrgica repuntó en enero, pero el sector advierte por la presión del acero chino
La fabricación de acero crudo creció más de 17% interanual, aunque persisten señales dispares en laminados y preocupación por el desvío de exportaciones asiáticas hacia América Latina.
La industria siderúrgica argentina inició 2026 con indicadores de recuperación, aunque bajo un escenario externo que genera inquietud. Según informó la Cámara Argentina del Acero (CAA), la producción de acero crudo alcanzó en enero las 351.400 toneladas, lo que representó un aumento del 17,2% interanual y del 22,5% respecto de diciembre.
El desempeño fue más heterogéneo en los productos elaborados. En laminados en frío se observó una mejora mensual del 3%, aunque con una caída del 8,9% frente a enero de 2025. En tanto, los laminados en caliente (que incluyen productos como tubos sin costura) retrocedieron 3,5% interanual y 4,3% mensual.
En materia de comercio exterior, la entidad destacó que el déficit en cantidades mostró una reducción significativa y que las importaciones se ubicaron en el segundo nivel más bajo del último año. No obstante, el sector encendió señales de alerta por la creciente sobreoferta global de acero, encabezada por China.
De acuerdo con la CAA, el gigante asiático superó en diciembre su récord de exportaciones de 2015, lo que, sumado al incremento de aranceles en otros mercados, estaría provocando un desvío de productos hacia América Latina. Esto incrementa la participación del acero chino en la región y presiona a la producción local.
Frente a este contexto, la cámara sostuvo que para mejorar la competitividad será clave avanzar en eficiencia de costos, reducción de la carga tributaria y mecanismos de defensa comercial ante prácticas consideradas desleales.
En el plano macroeconómico, la entidad señaló que Argentina atraviesa una etapa de normalización fiscal y monetaria, con equilibrio financiero y una inflación estabilizada en torno al 2,5% mensual. Sin embargo, describió una economía con dinámicas divergentes: sectores vinculados a recursos naturales, como energía y agroindustria, en expansión, mientras que la industria y el consumo masivo enfrentan capacidad ociosa y pérdida de competitividad en dólares.
Entre los rubros demandantes de acero, la CAA detectó señales positivas en maquinaria agrícola, construcción y energía. Sin embargo, advirtió sobre la competencia importada en segmentos como línea blanca, equipos agrícolas e insumos vinculados a desarrollos energéticos como Vaca Muerta, donde la presión externa podría afectar la producción nacional si no se adoptan medidas de resguardo.

