Irán: el presidente denuncia infiltrados externos y llama a frenar la violencia

Masoud Pezeshkian atribuyó los disturbios a grupos entrenados fuera del país y pidió a los jóvenes no involucrarse en protestas que, según dijo, buscan desestabilizar a la sociedad iraní.

 

En medio de un clima de fuerte tensión interna y con restricciones casi totales al acceso a internet, el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, responsabilizó a lo que calificó como “terroristas con vínculos extranjeros” por los disturbios registrados en distintas ciudades del país.

Durante una entrevista televisiva emitida este domingo, el mandatario aseguró que estos grupos protagonizaron ataques contra bazares, mezquitas y espacios culturales, particularmente en la ciudad de Rasht y en otros puntos del territorio iraní. Según su relato, los hechos no representan protestas legítimas sino acciones coordinadas para generar caos.

Pezeshkian reconoció que el conflicto armado de 12 días entre Irán e Israel, ocurrido el año pasado, dejó al país en una situación de alta fragilidad social y política. En ese contexto, advirtió que actores externos buscan profundizar la inestabilidad y aprovechar el malestar interno.

“El enemigo intenta intensificar los disturbios”, sostuvo el presidente, al tiempo que remarcó que las protestas genuinas deben canalizarse por vías pacíficas. En declaraciones difundidas por medios internacionales como CNN, afirmó que el Gobierno está dispuesto a escuchar los reclamos ciudadanos siempre que no deriven en violencia.

El jefe de Estado marcó una clara diferencia entre quienes expresan demandas sociales de manera pacífica y quienes, según él, actúan como “alborotadores” con el objetivo de desestabilizar al país. En ese sentido, llamó a la población —especialmente a los jóvenes— a no dejarse influenciar por estos grupos.

En un mensaje directo a las familias, Pezeshkian pidió que no permitan que sus hijos participen en manifestaciones violentas y aseguró que muchos de los involucrados recibieron entrenamiento fuera de Irán. También enumeró una serie de daños atribuidos a estos grupos, entre ellos incendios en bancos, mercados, mezquitas, viviendas particulares y hasta un camión de bomberos.

El presidente fue especialmente crítico con el respaldo que, según afirmó, reciben estos manifestantes desde el exterior. Señaló a Estados Unidos e Israel como actores que alientan las protestas, mientras —según su visión— ignoran el impacto de la violencia sobre la población civil iraní.

A pesar del tono firme, Pezeshkian reiteró que el Gobierno mantiene abierta la puerta al diálogo. “Protesten”, expresó, “pero de manera pacífica”. Subrayó que atender las preocupaciones sociales es una obligación del Estado, aunque insistió en que no permitirá que episodios violentos pongan en riesgo la estabilidad del país.

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