La UE dio luz verde al acuerdo con el Mercosur y se acerca la firma del mayor pacto comercial global

El Consejo Europeo respaldó el tratado tras superar resistencias internas, especialmente de Francia. El entendimiento promete un fuerte impacto económico para Argentina y la región, aunque su aplicación llevará tiempo.

 

La Unión Europea dio un paso clave hacia la concreción del acuerdo de libre comercio con el Mercosur al aprobarlo en el Consejo Europeo por amplia mayoría. Con 21 votos favorables sobre 27, el bloque comunitario destrabó un proceso que llevaba meses tensionado por las objeciones de Francia y otros países preocupados por el impacto en sectores sensibles de sus economías.

Esta decisión allana el camino para la firma formal del tratado alcanzado entre la Comisión Europea y los países del Mercosur —Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay—, cuyo objetivo es crear la mayor zona de libre comercio del planeta, con más de 720 millones de potenciales consumidores. La firma, que había sido postergada en diciembre pasado, ahora se proyecta para la próxima cumbre del Mercosur, prevista para la semana entrante.

El acuerdo, negociado durante más de 25 años, establece la eliminación progresiva de aranceles, reglas de origen comunes y un marco normativo que regula áreas clave como servicios, propiedad intelectual, compras públicas, comercio sostenible y mecanismos de resolución de disputas. De acuerdo con análisis difundidos en ámbitos técnicos europeos y regionales —como los publicados por medios especializados en comercio internacional—, el entendimiento busca dar previsibilidad a largo plazo y facilitar el intercambio dentro de ambos bloques.

En términos económicos, el tratado abarcaría un mercado conjunto de más de 720 millones de habitantes y un PBI estimado en alrededor de 22 billones de dólares, lo que lo convertiría en el mayor acuerdo comercial del mundo. Actualmente, el intercambio entre la UE y el Mercosur ronda los 88.000 millones de euros anuales en bienes y unos 34.000 millones en servicios, cifras que podrían incrementarse de manera sustancial con la puesta en marcha de la zona de libre comercio.

El pacto prevé la desgravación de cerca del 90% del comercio bilateral, con plazos más extensos que los otorgados por la UE en acuerdos previos. Para los países del Mercosur, esto abre oportunidades para expandir exportaciones agroindustriales, energéticas y mineras. Para Europa, implica asegurar abastecimiento de alimentos, energía y minerales estratégicos, además de mejorar el acceso de su producción industrial al mercado sudamericano y reforzar su posicionamiento frente a Estados Unidos y China.

Estimaciones de fuentes europeas señalan que la UE podría sumar hasta 10.000 millones de dólares anuales en nuevas exportaciones, mientras que las ventas hacia el Mercosur crecerían en torno a los 60.000 millones de dólares. Sin embargo, una vez firmado, el tratado deberá ser ratificado por los parlamentos nacionales de ambos bloques, un proceso que podría extenderse durante meses o incluso años.

En el plano político, la participación del presidente argentino Javier Milei en la próxima cumbre regional agrega un componente adicional, en un contexto marcado por su relación tirante con el gobierno brasileño. En la Casa Rosada consideran que el acuerdo refuerza la estrategia de inserción internacional, aunque reconocen que los beneficios concretos se verán recién a mediano plazo.

Desde Europa, la resistencia más fuerte continúa siendo Francia. La Asamblea Nacional francesa aprobó recientemente una resolución que insta al presidente Emmanuel Macron a oponerse al tratado y a promover una minoría de bloqueo dentro del Consejo de la UE, además de impulsar una revisión jurídica del acuerdo. Aun así, el respaldo mayoritario logrado en Bruselas marca un avance decisivo hacia la concreción de un pacto largamente esperado.

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