Una navidad de vacas flacas

El gobierno confirmó a través del Ministro de Economía, Martín Guzmán, que no habrá IFE 4 y en épocas de fin de año esto puede traer consecuencias.

Una navidad de vacas flacasNo habrá IFE 4 en diciembre, confirmó el Ministro de Economía, Martín Guzmán, en un programa televisivo.

 

Por Juan Pablo Rostirola

La economía, ese tema que desvela por igual a tantos argentinos y argentinas en el fluir cotidiano del día a día. Esto aún más si tenemos en cuenta el contexto de pandemia a causa del Covid que cambió nuestra vida desde marzo en adelante, e hizo de este año un futuro incierto para millones de personas en estas geografías. Sin lugar a dudas que la gestión de la pandemia en nuestro país puede encontrar pros y contras, particularmente y según el sustento de las estadísticas que marcan la imagen positiva de políticos mes a mes como los que lleva adelante CB Consultora, marcan que los y las ciudadanas han acompañado positivamente la intervención del gobierno en materia prevención de la crisis y en materia económica (La imagen del presidente alcanzó el 58% de imagen positiva tras los anuncios del ATP e IFE). El ATP que abona medios sueldos de los empleados en blanco del ámbito público y privado, como el IFE destinado a los más necesitados, empleados sobre todo en negro del sistema laboral, han sido el caballo de Troya del gobierno nacional para dar lucha a la crisis económica producto de la pandemia, y de la mala situación luego de la Administración Macri. Siempre habrá críticas de quien no ha sido alcanzado por estas medidas claro, pero en general, han influido positivamente en hacer de la caída del PBI algo mucho menos grave de lo que hubiera sido sin estas intervenciones. Esto claro, sin tener en cuenta otros factores importantes aunque más invisibles en el día a día: congelamiento de precios de la electricidad y el gas, prepagas, productos de la canasta básica, intereses de las tarjetas de crédito y refinanciamientos, etc.

Anuncios, FMI y e Impuesto a las grandes fortunas

La semana vino cargada en materia de anuncios económicos: hay que tener en cuenta que en diciembre finalizan los congelamientos de precios y ya anunciaron incrementos en las prepagas por ejemplo, y resta determinar cuál será el aumento en los servicios públicos, cuyo congelamiento culmina el 31 de diciembre. Días atrás se liberaron los precios cierta cantidad de productos (alrededor de 50) que no están incluidos en la canasta básica, y los índices del INDEC de la semana marcaron la inflación más alta del año (3,5%).

El gobierno nacional intentó apaciguar estas noticias negativas de lo que podríamos llamar “actualización post-pandemia”, la oposición llama ajuste, (lo que antes decían sinceramiento de la economía) con anuncios en materia económica: a quienes perciban la tarjeta ALIMENTAR, el monto depositado el 18 de diciembre será del doble de lo que cobran habitualmente. Por otra parte, se anunció un nuevo incremento en el Salario Mínimo, Vital y Móvil, como también un bono de fin de año para la AUH y otros programas, que vienen a reemplazar el IFE, aunque mucho menos universales: el Proyecto Potenciar Jóvenes, que otorga un sueldo mensual por un año a aquellas personas de 18 a 29 años que tengan un proyecto productivo.  Algo importante también fue el anuncio del Ministro de Trabajo, Claudio Moroni, sobre la extensión de la prohibición de despidos y doble indemnización hasta fin de febrero, algo en lo que deberían trabajar desde hoy hasta que llegue la fecha, para suplir el impacto que podría tener el fin de dicha medida.

Al modo de ver de quién suscribe la nota, estos anuncios no son malos, pero están mucho más focalizados en una población que cumple las condiciones medibles para esto, ya que el IFE quizás es más difícil de determinar quién “realmente” lo necesite o no. Pero en la coyuntura actual, el daño menor sería otorgar IFE a quién no lo necesite, antes que arrebatarle ese ingreso mínimo a la población más afectada por el ASPO. Posiblemente sean petitorios del FMI como auguran opositores y sea un sapo que tenga que comerse el gobierno, tratando de mantener un complejo equilibrio entre expectativas y realidad. El FMI desembarcó en nuestro país la semana pasada, no se sabe bien para negociar qué. Por lo pronto, desde el oficialismo se apuran a cerrar el presupuesto 2021, y el martes llega al recinto de Diputados una iniciativa de ley que, producto del debate creado por el establishment y sus representantes en los medios de comunicación, estuvo durmiendo una siesta de varios meses en un cajón: el “Aporte Solidario” o el vulgarmente llamado Impuesto a las grandes fortunas.

El diputado oficialista Carlos Heller, mandamás de la propuesta, augura que el Frente de Todos contará con los votos necesarios (129 votos, el FDT tiene 117 bancas), y que se resolverá favorablemente la iniciativa, pese a que el Frente de Izquierda y Juntos por el Cambio anunciaron que se abstendrán de la votación en el primer caso, y que votaran en contra en el segundo caso. Mario Negri, jefe de bancada de Juntos por el Cambio marcó que “no es un problema de solidaridad”, algo un poco abstracto para justificar el voto en contra sobre un impuesto progresivo y redistributivo, que se cobró en muchos otros países en contexto de pandemia, como citar España o Alemania. Recordemos de que se trata este proyecto: un aporte del 2% del patrimonio de personas físicas que hayan declarado más de 200 millones de pesos como patrimonio, lo que se traducirá en una recaudación de 307 millones de pesos para el Estado, y que sólo afecta a un porcentaje ínfimo de la población (el gobierno invirtió unos 270 millones de pesos en los IFE 1, 2 y 3).

No habrá IFE 4 en diciembre, confirmó el Ministro de Economía, Martín Guzmán, en un programa televisivo. “Hoy no es el momento porque hay que mantener ciertos equilibrios para también proteger la actividad. Por eso vamos manejando los tiempos. Nos guardamos cierto grado de flexibilidad por si la pandemia vuelve a pegar la vuelta como pasó en Europa” justificó. No está mal lo que plantea Guzmán, teniendo en cuenta que comenzará la temporada de verano y habrá cierto relajamiento en las medidas preventivas en parte de la población, algo natural luego de tanto tiempo de aislamiento social. En ese marco, en los pocos fondos con los que contará la cartera de economía, preferirán guardarse un as en la manga, por si la curva de contagios crece exponencialmente, y es necesario volver a cerrar la economía y respaldar a la población. Ahora bien, si es cierto como dicen que el Impuesto a las grandes fortunas se cristalizará, y el Estado recaudará un monto superior a 4 IFES juntos, ¿No sería un acierto extender el IFE 4 para que los más necesitados no pasen una navidad de vacas flacas? Desde hace una cierta cantidad de años, en los años más críticos, azota el fantasma de los saqueos y la desestabilización, sería prudente que el gobierno que tanto hizo hasta el momento durante esta situación crítica, no se confíe.