El BCRA ya compró u$s4.000 millones pero ¿por qué apenas suben las reservas?

Ocurre porque el Gobierno continuó cumpliendo con los vencimientos con los organismos financieros internacionales. Además cayeron los encajes bancarios de los depósitos privados en dólares.

El BCRA ya compró u$s4.000 millones pero ¿por qué apenas suben las reservas?

 

Cuando solo resta contabilizar el último dato de abril pasado, el BCRA lleva acumuladas compras netas de divisas por u$s1.472 millones. O sea, un monto casi similar al que compró el mes anterior (u$s1.476 millones). Hay que ir hasta fines del 2019 para ver un bimestre con semejante nivel de compras netas. Sin embargo, en marzo pasado ese importante flujo comprador apenas se tradujo en un aumento del stock de reservas brutas de u$s75 millones (a u$s39.593 millones). En cambio, en abril el stock de reservas acusa un incremento de u$s764 millones (a u$s40.357 millones), lo cual es una señal alentadora.
Vale señalar que al total de compras hay que restarle las divisas vendidas al Tesoro que fueron aproximadamente unos u$s360 millones en marzo y u$s150 millones en abril. Pero así y todo, lo importante es que el BCRA no solo compra divisas, que es una condición necesaria y clave en el actual contexto, sino que además logró acumular reservas. En marzo solo acumuló el 5% de lo que compró mientras que en abril pudo hacerlo en más del 52%. Los principales analistas estiman que los agroexportadores continuarán liquidando a buen ritmo en mayo y junio, la temporada alta del ingreso de divisas del sector, lo que le permitirá seguir acumulando reservas líquidas, aunque algunos especialistas vinculados al negocio agropecuario empezaron a sembrar dudas sobre si será tan buena la liquidación. Por lo pronto no se perciben cambios en el comportamiento de los exportadores. Claro que parece haber sido evidente que los rumores sobre posibles aumentos en los niveles de las retenciones agropecuarias (ante el boom de los precios) y las menores expectativas de devaluación, detonaron cierta aceleración en el ritmo de liquidación en las últimas semanas. Al respecto, es insoslayable que las primeras tres semanas de cada mes, en particular la primera, es cuando se registra el mayor ingreso de divisas y de compras del BCRA. Por ejemplo en la primera semana de marzo el promedio diario de compras superó los u$s130 millones para luego descender a niveles de u$s60 millones dos semanas después y cerrar el mes en u$s30 millones. En abril, arrancó con un promedio diario de más de u$s100 millones y luego bajó a más de u$s80 millones y cerró en u$s35 millones.¿Pero por qué no subió el stock de las reservas con tanto nivel de compras? En primer lugar, porque el Gobierno continuó cumpliendo con los vencimientos con los organismos financieros internacionales, que significaron una pérdida de reservas de casi u$s300 millones en marzo y u$s230 millones en abril. O sea, en total cerca de u$s530 millones. Pero además cayeron los encajes bancarios de los depósitos privados en dólares, unos u$s630 millones y u$s710 millones en marzo y abril respectivamente. En total, cerca de u$s1.340 millones. De modo que el BCRA compró en el bimestre casi u$s3.000 millones y solo acumuló u$s840 millones porque principalmente pagó a organismos y bajaron los encajes de los argendólares (en total unos u$s1.860 millones). Pero hay otra causa que explica el resto. Es que en marzo la apreciación del dólar en el mundo significó una caída en la valuación del stock de más de u$s370 millones a lo que se sumaron otros u$s110 millones vinculados a la compraventa de títulos públicos (por la intervención en el CCL). De modo que en marzo, además del drenaje explicado por pago a organismos y caída de encajes también la tenencia de yuanes y oro en las reservas jugó en contra. Por suerte, en abril esto se revirtió y la depreciación del dólar (ante la baja de las tasas le resto atractivo) significó un aumento de aproximadamente unos u$s440 millones que compensaron las pérdidas por las intervenciones con bonos de más de u$s200 millones.

Al respecto, un reciente estudio de los economistas del FMI, Serkan Arslanalp y Chima Simpson-Bell señala que la participación de las reservas en dólares en poder de los bancos centrales cayó al 59%, su nivel más bajo en 25 años, durante el cuarto trimestre de 2020, según la encuesta de Composición Monetaria de las Reservas Oficiales de Divisas del FMI. Por su parte desde que se lanzó el euro (1999) su participación ha fluctuado alrededor del 20%, mientras que la participación de otras monedas, incluido el dólar australiano, el dólar canadiense y el renminbi chino, subió al 9% en el cuarto trimestre. Un dato no menor porque si los cambios en las reservas del banco central son lo suficientemente grandes, pueden afectar los mercados de divisas y bonos. Por ende, las fluctuaciones del tipo de cambio pueden tener un impacto importante en la composición monetaria de las reservas del banco central. Los economistas señalan que el valor del dólar frente a las principales monedas se ha mantenido prácticamente sin cambios durante las últimas dos décadas. “Sin embargo, ha habido fluctuaciones significativas en el ínterin, que pueden explicar alrededor del 80% de la variación a corto plazo (trimestral) en la participación del dólar en las reservas globales desde 1999. El 20% restante de la variación a corto plazo puede explicarse principalmente por decisiones activas de compra y venta de los bancos centrales para respaldar sus propias monedas”, explican. Sobre el futuro comentan que algunos esperan que la participación del dólar en las reservas mundiales continúe cayendo a medida que los bancos centrales de los mercados emergentes y las economías en desarrollo busquen una mayor diversificación de la composición monetaria de sus reservas (algunos países, como Rusia, ya han anunciado su intención de hacerlo). Y sentencian que “a pesar de los importantes cambios estructurales en el sistema monetario internacional durante las últimas seis décadas, el dólar sigue siendo la moneda de reserva internacional dominante. Es probable que cualquier cambio en el estado del dólar surja a largo plazo”.

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