El Banco Central flexibiliza el cepo al pago anticipado de importaciones

Desde el 1 de noviembre, los insumos que se importen para ser utilizados en la elaboración de bienes podrán ser abonados en puerto de origen. La medida “permite mantener el flujo de insumos requeridos por la actividad económica”, indicaron.

El Banco Central flexibiliza el cepo al pago anticipado de importaciones

 

Como adelantó Ámbito, el directorio del Banco Central aprobó una flexibilización del cepo al pago anticipado de importaciones para evitar problemas en la provisión de insumos. Lo hizo luego de una serie de reuniones con distintas cámaras empresariales, quienes señalaban que la medida implementada el 5 de octubre trajo algunas trabas para producir y reclamaban un mayor acceso a divisas para garantizarse la provisión de mercadería. El BCRA había dictado esta restricción para cortar el drenaje de reservas que se había generado a partir de la creciente diferencia entre las importaciones abonadas y las efectivamente ingresadas al país, y le permitió acumular compras por más de u$s500 millones en lo que va del mes.

La comunicación “A 7375”, que dispuso que sólo se puedan pagar las importaciones a partir de la llegada al país de los bienes y fijó un límite para la cancelación de anticipos de u$s250.000 (antes era de $1 millón), tiene vigencia hasta el 31 de octubre. Ahora la entidad que preside Miguel Pesce resolvió a través de la comunicación “A 7385” habilitar un mayor cupo de divisas para evitar que ninguna cadena productiva se vea afectada por falta de insumos y en función de lo conversado en las últimas semanas con las cámaras.

En concreto, el BCRA dispuso que a partir del 1º de noviembre los insumos que se importen para ser utilizados en la elaboración de bienes en el país podrán ser abonados en puerto de origen (ya no tendrán que esperar a que ingresen a Argentina) “por hasta el monto equivalente al promedio (mensual) del valor de las importaciones totales que se realizaron en los últimos doce meses”. Fuentes oficiales consultadas por Ámbito precisaron que ese tope será definido según lo que haya traído al país cada empresa durante el último año, es decir, se definirá “por cada CUIT”. “La idea es que puedan importar lo mismo que venían importando”, sintetizaron.

En un comunicado, la autoridad monetaria consideró que la nueva medida “permite mantener el flujo de insumos requeridos por la actividad económica, dando previsibilidad a la demanda de divisas y garantizando la estabilidad del mercado de pagos”.

La entidad también dispuso mantener hasta el 30 de noviembre la suspensión de la excepción en el tope para el pago adelantado de bienes de capital establecida a comienzos de octubre. A partir del 1º de diciembre se habilitará el pago anticipado de este tipo de bienes por hasta el 30% del valor del total de los bienes a importar y cuando el conjunto de los pagos adelantados de la firma no supere el 80% del valor total de los bienes a importar.

La decisión llegó luego de las conversaciones entre los funcionarios del Central y las empresas. El martes pasado, el presidente del Central, Mieguel Pesce, y el vicepresidente, Sergio Woyecheszen, se reunieron con la cúpula de la Unión Industrial Argentina (UIA) para dialogar sobre el impacto de esta medida y otros temas. Como adelantó este diario, a partir de ese encuentro la autoridad monetaria comenzó a revisar el límite al pago anticipado de importaciones e inicio una mesa de trabajo con cámaras sectoriales para evaluar situaciones particulares. Woyecheszen se reunió con ADIMRA (metalúrgica), ENAC (pymes), AFAC (autopartes) y UIPBA (industriales bonaerenses).

Uno de los empresarios que participó de las reuniones le dijo a Ámbito que está de acuerdo con la nueva medida. “Es lo que le pedimos. Resuelve el 80% de los problemas de las pymes”, expresó. La firmas pequeñas y medianas, señaló, se vieron más afectadas por el cepo al pago adelantado de compras al exterior ya que, por las complicaciones en la cadena logística internacional generadas por la pandemia, muchos proveedores piden cancelar la totalidad del encargo para iniciar la producción y garantizar el envío de la mercadería necesaria para producir localmente, y las pymes no tienen la posibilidad de apelar a otros mecanismos para abastecerse, como los que realizan las multinacionales a través de filiales en otros países. Eso había desatado quejas públicas por parte de algunas compañías.

En las reuniones, los funcionarios les prometieron a sus interlocutores remover restricciones “sin alterar el propósito de garantizar la estabilidad del mercado de cambios” y les plantearon que la idea era que las empresas no especulen con un “stockeo” que afecte a las reservas y que las importaciones canceladas no sean muy superiores a las que las firmas necesitan para producir.

Dos de los hombres de negocios que estuvo en los encuentros reconocieron que existen algunos operadores que especulan con la brecha cambiaria y buscan aprovechar para cancelar al tipo de cambio oficial de hoy importaciones que van a consumar mucho más adelante, y que esto afecta las reservas internacionales. En el Central, por caso, registraron que en septiembre ingresó mercadería por u$s5.500 millones pero se realizaron pagos por cerca de u$s6.000 millones. “Pagan justos por pecadores”, dijo uno de los empresarios consultados.

Lo cierto es que las restricciones impuestas durante octubre le permitieron al Central revertir su performance en la intervención cambiaria. Luego de nueve meses de recuperación de divisas, impulsada por el boom de precios de los commodities y el cepo a la demanda para atesoramiento, en septiembre el BCRA tuvo un saldo vendedor de u$s957 millones en el mercado mayorista: a la estacionalidad desfavorable por el fin de la cosecha gruesa se sumó el salto en el adelanto de importaciones. En octubre acumula compras por más de u$s500 millones a falta de sólo una rueda para cerrar el mes. Ese respiro en las reservas es el que ahora dio cierto aire para flexibilizar.

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