Claves para no fallar en el manejo del pastoreo en invierno seco

¿Cómo producir más pasto y aprovecharlo mejor en campañas como la actual?

 

El especialista Juan Lus y el productor Aapresid Jose Jauregui pasaron por el ciclo de entrevistas de Agenda Aapresid para compartir las claves para mantener la productividad forrajera en años secos.

Manejo invernal del pasto: ¿donde están los principales errores? 

Los inviernos en la región Pampeana, estadísticamente, transcurren con pocas precipitaciones. Pero si a esto le sumamos un otoño seco, precedido de dos años Niña, la producción de forraje se vuelve un verdadero desafío.

Según explican Lus y Jauregui, uno de los pilares en la producción de biomasa es la fecha de siembra. Como ejemplo, en la región Pampeana Núcleo, el raigrás debería ser sembrado alrededor del 10 de marzo. Hacia el sur, la fecha debería ser anterior, y hacia el norte, posterior. 

Hay una regla práctica qué dice que “por cada día de atraso en la fecha de siembra en un verdeo de invierno, se demoran dos días en el aprovechamiento. Estamos sembrando muy tarde los verdeos. Y con las pasturas pasa algo peor: al darle prioridad a la siembra temprana de los verdeos – dentro de lo tarde que ya se hace – , se dejan las pasturas para lo último. Es común encontrar siembras en mayo, con menor humedad y temperaturas más bajas, lo que afecta la producción,” comentó Lus.

Otra situación muy riesgosa es retrasar la siembra de pasturas conocidas de alfalfa con gramíneas C3 hacia la primavera, a la espera de un mejor ambiente hídrico . En estos casos, las condiciones ambientales no favorecen el desarrollo de las plantas y el nivel de implantación logrado es muy bajo.

Pero ojo, adelantarse demasiado tampoco parece ser la respuesta. “Este año, se dieron algunos fracasos de promociones de raigrás debido a golpes de calor de fines de enero. Las temperaturas del suelo excesivas hicieron que se perdieran muchas plantas” remarcó Lus respecto de lo que – más que manejar forrajes – se parece a encajar piezas de relojería.

Otra clave al momento de la implantación es el buen diagnóstico del estado del suelo de manera de detectar necesidades de fertilización o de corrección de pH. “Un pequeño descenso del pH puede disminuir el potencial de producción hasta un 60%” dijo Lus. 

En cuanto a la correcta elección del cultivar, Jauregui recomienda pensar en materiales con alta relación hoja tallo, que “logran aumento en la producción de hasta un 40% respecto a materiales más antiguos”.

Otra situación común en invierno son las malezas. Es común encontrar pasturas establecidas con poco desarrollo y enmalezadas. “En este escenario surge la duda de aplicar o no aplicar. Si aplicas, seguramente afectas al recurso y si no, el desastre es aún mayor, porque se terminan perdiendo las plantas por competencia” comentó Lus. El herbicida ayuda a corregir el rumbo pero no es el camino. El mejor control de malezas se hace con una buena rotación de cultivos previa”.

Uso eficiente del pasto

Luego, llega la pregunta: ¿cómo utilizar eficientemente el pasto producido, sin comprometer el rebrote? Las demoras en la producción de pasto afectan la producción del forraje, en calidad y cantidad. “Este es el caso del raigrás que, a pesar de mostrar cierto desarrollo aéreo, presenta muy poco anclaje por un pobre desarrollo radical” dijo Jose Jauregui.

Esto alarga el tiempo de ingreso a los potreros, modificando también la duración del pastoreo. Entrar con poco anclaje podría significar arrancar alrededor del 40% de las plantas, comprometiendo el futuro de la producción.

En cuanto a las pasturas, se trata de comprometerlas lo menos posible. “Si no hay mucho pasto hay que complementar con reservas para que la vuelta sea lo más larga posible”. Explica José.

Más allá de que el pastoreo sea una herramienta fantástica, hay momentos en el año en que la oferta supera a la demanda, y es ahí donde hay que poner el foco para hacer reservas de calidad. En esta situación de compromiso, la reserva cumple su rol fundamental en cuidar las pasturas hasta que lleguen las lluvias. No hay que olvidar que es común que empiece a llover recién en agosto, por lo que hay que estar preparado para esa situación. De esta manera, la mejor solución es la buena planificación.

 

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