Citigroup ve incentivos políticos en EE.UU. para contener el precio del petróleo en año electoral

El banco sostiene que la Casa Blanca podría impulsar acuerdos con Irán y Rusia para reducir la prima geopolítica del crudo. Un Brent en torno a US$60-62 favorecería el frente inflacionario antes de las legislativas.

Citigroup ve incentivos políticos en EE.UU. para contener el precio del petróleo en año electoral

 

En un contexto de alta sensibilidad geopolítica, el mercado petrolero volvió a registrar subas en las últimas ruedas ante versiones sobre eventuales tensiones en Medio Oriente. Sin embargo, analistas de Citigroup consideran que el escenario político estadounidense introduce un incentivo claro para moderar los precios de la energía en un año de elecciones de medio término.

Según el análisis difundido por Bloomberg Línea, la administración de Donald Trump tendría como prioridad contener la inflación y mejorar la percepción del poder adquisitivo antes de noviembre. En ese marco, acuerdos diplomáticos con Rusia e Irán podrían contribuir a reducir la prima de riesgo incorporada en el Brent y el WTI.

Citi plantea que la desescalada en el conflicto entre Rusia y Ucrania, junto con un entendimiento nuclear o político con Irán, podrían generar un efecto bajista sobre el crudo. El banco proyecta que, bajo un escenario base de acuerdos durante el verano boreal, el Brent podría descender hacia un rango de US$60-62 por barril, con una reducción adicional en los diferenciales de gasolina y diésel.

La entidad considera que menores precios energéticos aportarían un impulso desinflacionario que facilitaría la política monetaria de la Reserva Federal, eventualmente habilitando más recortes de tasas de interés.

En paralelo, el informe incorpora la reacción potencial de la OPEP+, que ya incrementó la oferta en cerca de 2 millones de barriles diarios durante 2025 y conserva capacidad ociosa. Citi anticipa que el cartel podría intervenir si los valores se mantienen por encima del rango actual.

Respecto de Irán, el banco asigna una probabilidad del 60% a un escenario de presión diplomática sin escalada mayor y con eventual acuerdo hacia 2026. La prima geopolítica estimada entre US$5 y US$7 por barril tendería a disiparse en ese caso. Un conflicto abierto, en cambio, pondría en riesgo hasta 2 millones de barriles diarios y afectaría rutas críticas como el estrecho de Ormuz.

El análisis también incluye a Venezuela como variable de oferta. Citi estima que un eventual cambio institucional podría habilitar un aumento de entre 300.000 y 500.000 barriles diarios en el corto plazo, con mayor potencial a largo plazo sujeto a inversiones significativas.

En conjunto, la firma sostiene que la combinación de diplomacia, mayor producción y ajustes en inventarios podría devolver al mercado petrolero a un equilibrio más estable. La trayectoria final dependerá tanto del calendario político en Washington como de la evolución de las negociaciones en Moscú, Kiev y Teherán.

Para Citi, el componente electoral introduce un factor clave: la energía sigue siendo determinante en la percepción económica de los votantes, y moderar su impacto sobre la inflación podría convertirse en un objetivo estratégico en los próximos meses.

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