Nuevos obstáculos para el litio en Bolivia: la ley que Arce envió al parlamento

Los impuestos que pretende cobrar el gobierno y los acuerdos secretos retrasan al país en una carrera cuyos rivales tienen menos reservas pero avanzan en la explotación del “oro blanco”

El presidente de Bolivia, Luis Arce (Yamil Lage/Pool via REUTERS)

 

Con los más grandes yacimientos de litio del mundo, Bolivia no figura todavía entre los diez mayores exportadores del metal esencial para los autos eléctricos, y ahora el gobierno de Luis Arce propone nuevos obstáculos.

The Economist dijo a fines de abril que un consorcio chino espera que el gobierno boliviano le ofrezca “precios de liquidación” para el litio y ahora The Wall Street Journal (WSJ) dice que la explotación del metal blanco, el “oro blanco”, debe vencer en este país “grandes desafíos económicos, políticos y técnicos”.

Un proyecto de ley que acaba de enviar el gobierno al parlamento propone crear el Ministerio de Recursos Evaporíticos y Litio y desea establecer el “Impuesto directo al litio”, con la aplicación de regalías que serían de 10% cuando la tonelada de carbonato de litio se cotice en 10.000 dólares y subiría a 20% cuando la cotización llegue a 30.000 dólares.

Las reservas de 21 millones de toneladas, calculadas por el Geological Survey de Estados Unidos, están contenidas en los lagos de sal de la cuenca hidrográfica cerrada del altiplano, lagos de 6.240 kilómetros cuadrados.

Estos salares cubren territorios de los departamentos de Potosí y Oruro, donde las organizaciones cívicas lograron, en 1990, que el gobierno de entonces anule un contrato para la explotación del litio que acababa de firmar con la norteamericana Lithco Corporation.

Ahora, para curarse en salud, el proyecto de ley ofrece que 55% de los ingresos por impuestos de la explotación del litio sea para los departamentos productores, algo que las organizaciones cívicas deberán aceptar, o rechazar.

Por el momento, esas organizaciones se suman a las críticas que hacen los partidos opositores sobre el carácter secreto del acuerdo firmado por el gobierno de Arce con el consorcio chino CATL y la recicladora BRUNP para la “explotación directa de litio” (EDL).

En este caso también, el gobierno de Arce arguye que estos acuerdos están cubiertos por una “cláusula de confidencialidad”, usada en 2021 para mantener en reserva el precio de las vacunas rusas para el Covid y los acuerdos sobre las “tierras raras” bolivianas que pedía el Kremlin.

Acerca del acuerdo para la EDL, el embajador chino, Chen Guoyou, dijo en enero pasado que es imprescindible que Bolivia prepare ingenieros especializados en esta materia pero que también mejore la infraestructura en la zona.

La mayor falencia en esos desiertos de sal es la falta de energía eléctrica, algo que probablemente entra en los cálculos del experto Andy Leyland, consultado por el WSJ, cuando dice que la inversión ofrecida por el consorcio chino de 1.000 millones de dólares no es suficiente, porque se requiere que al menos sea de 5.000 millones, “si Bolivia quiere competir en los mercados mundiales del litio”.

Leyland dice que el gobierno boliviano tendría que conceder licencias a las empresas interesadas, algo que le obligaría a modificar las leyes y la constitución, lo que provocaría una “convulsión social”.

En efecto, incluso el proyecto de ley remitido ahora al parlamento dice, en el artículo 5:

1. El Estado como dueño del recurso debe garantizar la prospección, exploración y certificar las reservas de recursos evaporíticos y litio, con recursos propios y/o a través de financiamientos.

2. La cadena productiva de los recursos evaporíticos y litio, estará controlada y dirigida por el Estado boliviano, y su desarrollo integral podrá contar con inversión privada.

El cálculo del experto es que la explotación de las reservas de litio permitiría a Bolivia, “si todo va bien”, aumentar 10% a su actual PIB, que es de 40.000 millones de dólares.

Oscar Vargas, un consultor minero boliviano, le dijo al WSJ que, en cuatro años, cuando el proyecto esté completo, los ingresos de Bolivia serían de 5.000 millones de dólares por año.

El diario de Manhattan menciona que el precio del litio ha sido muy volátil en los últimos meses. Pasó de costar 81 dólares el kilo en diciembre pasado a sólo 41 ahora.

Pero no hay que dormirse, porque Leyland sabe que en este momento hay 50 proyectos de producción de litio en Australia, Canadá y Estados Unidos y hay otras 300 iniciativas en busca de inversionistas.

Todo esto cuando Bolivia sigue levantando obstáculos para la explotación de los más grandes yacimientos de litio del planeta.

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