Xi Jinping, elegido para un histórico tercer mandato al frente de China
Fue tras una votación formal de la Asamblea Popular Nacional (APN), el órgano legislativo del país, que le brindó su respaldo total y ratificó su condición de líder más poderoso en décadas. Se espera que Li Quang sea nombrado primer ministro en los próximos días.

Xi Jinping obtuvo hoy un histórico tercer mandato como presidente de China tras una votación formal de la Asamblea Popular Nacional (APN), el órgano legislativo del país, que le brindó su respaldo total y ratificó su condición de líder más poderoso en décadas.
El resultado de la votación de los diputados, anunciado poco antes de las 11 locales (medianoche de la Argentina) fue inapelable: 2.952 votos a favor, cero en contra y ninguna abstención, un resultado celebrado con un sonoro aplauso de los parlamentarios reunidos en el Gran Palacio del Pueblo de Beijing.
Durante la ceremonia, milimétricamente diseñada para consolidar de legitimidad del proceso, Xi se acercó al centro del estrado del Gran Salón del Pueblo emplazado en la plaza de Tiananmen de Beijing, y posó su mano izquierda sobre la Constitución de China, que tres uniformados habían colocado sobre un pupitre, para jurar con el puño derecho en alto su tercer mandato.
“Juro ser (…) leal a la patria y al pueblo (…) y trabajar duro en la construcción de un gran país socialista moderno que sea próspero, fuerte, democrático, más civilizado y armonioso”, prometió Xi en su juramento, transmitido por los canales de TV en todo el país.
Los últimos meses fueron complicados para Xi, con grandes manifestaciones a finales de noviembre contra su política de “Covid cero” y una ola de muertes tras el abandono de esta estrategia en diciembre.
La Asamblea Popular Nacional (APN) también eligió al hasta ahora viceprimer ministro Han Zheng, como vicepresidente en lugar de Wang Qishan, y a Zhao Leji como presidente del comité permanente del Parlamento.
Xi Jinping se convertirá así en el dirigente con más años en el poder en la historia reciente del gigante asiático, es la culminación de una consolidación constante del poder que comenzó después de que Hu Jintao le entregó las riendas del partido en 2012.
Con los nuevos mandatos, los analistas dicen que la era Xi solo podrá ser comparada con la del presidente Mao Zedong, quien gobernó durante casi tres décadas, y el de Deng Xiaoping, quien guio la apertura económica de China como “líder supremo” durante unos 20 años hasta su muerte en 1997.
Bien cercano a los 70 años de edad cuando termine su tercer mandato, Xi podría incluso aspirar a otro lustro como presidente si ningún sucesor creíble emerge en este tiempo.
El viernes, Xi también fue elegido por unanimidad para otro mandato como presidente de la Comisión Militar Central (CMC) estatal. Ya encabeza el Partido. Y dos de sus lugartenientes, Han Zheng y Zhao Leji, recibieron los cargos de vicepresidente y jefe del parlamento.
En los próximos días, se espera que otros leales a Xi sean asignados a los principales puestos del gobierno, consolidando aún más su control sobre las palancas del poder.
Es probable que el nombramiento más importante sea el de Li Qiang, de quien se espera que sea nombrado primer ministro el sábado. Li fue elevado al puesto número 2 del partido en el otoño, a pesar de su controvertido manejo de la crisis por Covid-19 en en Shanghái.
Pero la segunda economía mundial enfrenta numerosos desafíos: motorizar el crecimiento, desafíos demográficos, y dificultades en el sector inmobiliario, entre otros.
Las relaciones con Estados Unidos se encuentran en su momento más bajo en décadas, con múltiples tensiones que van desde el estatus de Taiwán, la disputa por la hegemonía tecnológica, etc.
Xi denunció esta semana la “política de contención, cerco y represión contra China” aplicada por los “países occidentales encabezados por Estados Unidos” que “ha traído severos desafíos sin precedentes para el desarrollo” del país.
China proyecta para 2023, que el PBI alcance los 21,73 billones de yuanes (3,92 billones de dólares), un aumento del 6% desde 2022, mientras que se espera que los gastos alcancen los 27,513 billones de yuanes, un incremento del 5,6% interanual, según un borrador del presupuesto presentado por el Consejo de Estado el lunes pasado.
El FMI, en tanto, elevó su pronóstico para el crecimiento económico de China en 2023 a 5,2% en enero, 0,8 puntos porcentuales más que su proyección en octubre del año pasado, impulsado por un repunte en el consumo privado.
