La COP27 se extendió por un día ante la falta de avances concretos
Pocas horas antes del cierre de la conferencia del clima, la presidencia decidió continuar los debates. El texto final no mencionaba la financiación para pérdidas y daños a los países en desarrollo, uno de los temas más importantes del encuentro.
El borrador del texto final de la cumbre sobre el cambio climático generó polémicas y críticas por sus omisiones.
La presidencia egipcia de la COP27 prolongó hasta el sábado las deliberaciones de la conferencia luego de publicar en la madrugada de este viernes un borrador del texto final que no incluye ninguna mención a uno de los temas que más polémica ha generado en estas dos semanas: la financiación para pérdidas y daños a los países en desarrollo, los que menos han contaminado históricamente y los que más sufren los daños del clima.
“Sigo comprometido con llevar esta conferencia a término este sábado, de manera ordenada”, declaró el canciller egipcio y presidente de la COP27, Sameh Shukri, ante las casi 200 delegaciones presentes, a pocas horas del cierre de la conferencia y con los temas más importantes todavía en debate.
El documento que se conoció en la madrugada de este viernes indica que los delegados siguen buscando consenso sobre el asunto.
Compensar a los países que menos gases de efecto invernadero emiten pero que sufren las consecuencias de fenómenos meteorológicos extremos es una vieja aspiración de los países del Sur Global.
Ásperas negociaciones
“Se requiere que haya una decisión política sobre la necesidad de establecer un fondo de pérdidas y daños que tenga unos recursos predecibles y concretos”, explicó la ministra de Ambiente de Colombia, Susana Muhamad, en representación del grupo de países en desarrollo G77.
En ese sentido, Muhamad hizo un llamado a “no enmarañar el texto con un montón de posiciones técnicas, sino que sea un texto simple y una decisión proactiva de la COP de crear este fondo de pérdidas y daños”, informó Radio France Internacional.
La ministra colombiana hizo estas declaraciones mientras los negociadores del G77 y de la Unión Europea (UE) mantenían intensas negociaciones para determinar qué países pueden aspirar a esa ayuda y cuáles deben contribuir.
La Unión Europea (UE) aceptó la creación de un Fondo de Respuesta para los países más vulnerables pero quiere que más países, como China e India -primer y cuarto contaminadores a la vez que países en desarrollo- también aporten, informó la agencia de noticias AFP.
Además, considera que ese fondo debe estar destinado a los países más vulnerables, no a todos los países del sur global y pidió a cambio que todos incrementen las medidas de reducción de emisiones contaminantes.
Sólo una treintena de países presentaron nuevos objetivos de recorte de emisiones a su llegada a Sharm el Sheij, a pesar de que era uno de los llamados de la COP26, que se celebró el año pasado en Glasgow.
Entre los países en vías de desarrollo existe una considerable desconfianza por las promesas incumplidas del pasado.
Admiten responsabilidad
En 2009, en Copenague, los países desarrollados admitieron que eran responsables de los desastres climáticos y se comprometieron a aportar, a partir de 2020, unos 100.000 millones de dólares anuales durante cinco años para adaptación y mitigación en los países en vías de desarrollo. Sin embargo, ese dinero nunca llegó, y ese monto de 100.000 millones de dólares debe ser aumentado en principio a partir de 2025.
En el borrador distribuido por la presidencia egipcia, se propone dejar este tema hasta la COP29, que se celebrará en noviembre de 2024.
“Hay noticias positivas pero al mismo tiempo quedan muchos puntos de vista divergentes”, explicó el representante paquistaní, Nabeel Munir, en nombre del grupo más amplio de países en vías de desarrollo (G77).
“Existe claramente una falta de confianza entre el Norte y el Sur”, advirtió el secretario general de la ONU, António Guterres.
La propuesta europea forma parte de un abanico de opciones dentro del capítulo pérdidas y daños del borrador, pero también subsisten otros desencuentros, en medidas de adaptación, o en la alusión a los combustibles fósiles.
La negociación final de las conferencias del clima de la ONU acostumbran a ser un mercadeo de frases y términos jurídicos.
Estados Unidos, que no intervino en la sesión plenaria de este viernes, es un decidido partidario de incrementar los compromisos, pero ha rechazado hasta ahora la creación de un nuevo mecanismo financiero y se ha mostrado a favor de una iniciativa llamada Global Shields, un seguro que se active en momentos de catástrofe.
Hasta el momento, lo único concreto del texto es la reafirmación del compromiso de la COP21 de París, hace siete años, sobre la limitación del aumento de la temperatura global.
El texto dice que la conferencia “reafirma el objetivo de temperatura del Acuerdo de París de mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 °C respecto a los niveles preindustriales y de proseguir los esfuerzos para limitar el aumento de la temperatura a 1,5 °C respecto a los niveles preindustriales”.
El presidente de Colombia insta a EEUU a colaborar en la protección de la Amazonía
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, instó a Estados Unidos a colaborar en la protección de la selva amazónica, luego de que junto a su par de Venezuela, Nicolás Maduro, anunciaran su intención de lanzar una alianza para proteger esa región clave, al participar la semana pasada de la cumbre del clima COP27.
Tras un encuentro en Cartagena con la subsecretaria de Estado estadounidense, Victoria Nuland, el mandatario de izquierda invitó a Washington a respaldar un diálogo regional sobre la conservación de Amazonia, ante el avance de la deforestación y la minería.
La región amazónica, que ocupa siete millones de kilómetros cuadrados en los territorios de Brasil, Colombia, Perú, Venezuela, Ecuador, Guayana, Surinam y Guyana francesa, representa el 40% del bosque tropical del mundo.
En ella se acumula un 25% de la biodiversidad terrestre y hasta hace poco fue un sumidero de carbono, es decir, que almacenaba más dióxido de carbono de lo que emitía.
Sin embargo, la deforestación para minería, ganadería y agricultura, entre otras cosas, y los incendios provocaron que la Amazonía comience a emitir más de lo que puede absorber, según un estudio de la revista Nature de 2021, difundido por la agencia de noticias AFP.
Durante el mandato del líder derechista Jair Bolsonaro, la deforestación anual promedio en la Amazonia brasileña aumentó 75% en comparación con la década anterior, según cifras oficiales.
El presidente electo Luiz Inácio Lula da Silva propuso esta semana en la COP27 se haga en la Amazonia, prometió castigar “con rigor” las actividades ilegales en la selva y reiteró la antigua promesa asumida por Brasil años atrás de acabar con la deforestación ilegal en el año 2030.
Petro propuso una cumbre entre los países amazónicos para que definan cómo pueden poner al servicio de “la humanidad la esponja en tierra firme más grande” de absorción de los gases de efecto invernadero.
“Ese diálogo, señora Victoria Nuland, se impone, cambia la agenda con Estados Unidos. No queremos una agenda de armas y de guerra, queremos una agenda de paz, una agenda de reconstrucción de la vida”, señaló Petro.
Desde su llegada al poder hace tres meses, el mandatario de izquierda ha llamado a crear un fondo internacional para que las comunidades amazónicas sean recompensadas a cambio de conservar la selva.
También alienta una transición energética que reduzca la dependencia del petróleo y el carbón, industrias a las que señala de ser altamente contaminantes.
“Hemos planteado como un eje central el tema de las selvas de Colombia, de los bosques, de la aportación que tenemos que hacer en el momento de la crisis” climática, agregó.
Una iniciativa “que no consiste realmente en ver cómo nuestra industria deja de emitir gases de efecto invernadero, eso es una responsabilidad mayor de ustedes, (de) la sociedad norteamericana con la sociedad china y europea”, dijo Petro mirando a Nuland, quien no intervino en la declaración.
Petro insistió en denunciar el fracaso de la guerra contra las drogas auspiciada por Estados Unidos, el mayor consumidor de la cocaína que produce por toneladas Colombia. y pidió el respaldo de Washington a su política de “paz total”, con la que pretende extinguir por completo el conflicto interno de seis décadas y desmantelar el narcotráfico, a cambio de beneficios jurídicos que aún no ha definido.
